30 Jun 2004

La maldita Hacienda Pública!

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Ayer fue uno de esos días cansados cansados. Y no lo fue por el exceso de trabajo o por recorrer corriendo todo el paseo de la castellana. Fue cansado por el maldito calor que hizo antes de ayer por la noche. Re sulta que hacía tanto calor que me fue dificil conciliar el sueño. Llegados a este punto, como tenía que levantarme a las 6.30 a.m. (Dios mío! Cada vez que lo leo no me lo creo… ¿yo levantándome a esas horas?) pues dormí más bien poco.

Tras este breve sueño conduje mi magnífico Opel Astra (lo que no entiendo es que Opel sea de General Motors, es decir, Americana y sin embargo lo vendan como alemana… claro que debe de ser como SEAT, que lo venden como español y en realidad es alemana. Y es que en el mundo de los negocios poco hay auténtico… hasta el Gazpacho Alvalle es de Pepsi… no sé hasta donde vamos a ir a parar!!), el caso es que llegué hasta mi lugar de trabajo a las 8 de la mañana, olvidando que tenía que ir a trabajar esa tarde. Horror! tenía que haber entrado a las 9.30!! Ya vuelvo a tener 9 horas de jornada laboral!! Y ya solo pensar esto uno se va cansando. Luego además con la preocupación de tener que hacer la declaración de la renta. Pensando uno si le saldrá a pagar o a devolver… inventando mil triquiñuelas para conseguir el dinero en caso de tener que pagar…

El caso es que con esos pensamientos peregrinos y el trabajo uno fue pasando la mañana. Por fín llegó la hora de comer. Momento que aproveché entonces para ir a comer con mis queridos amigos Luis y Jaime. Nacho (el tercero con el que solemos quedar a comer… bueno, más bien es el cuarto porque Luis, Jaime y yo… ya somos 3. Claro que queda feo no ponerme a mí el último… casi mejor que digo el primero y así quedo fenomenal. Eso es!) no pudo ir porque tenía rehabilitación de la mano. ¿Que por qué tenía rehabilitación? ¿Que qué le ha pasado? No nos lo ha querido decir, pero yo tengo una teoría:

Resulta que el otro día perdió todos los datos de su ordenador. Fue a instalar un programa y resulta que en vez de hacer el proceso habitual que todos hacemos :

aceptar->siguiente ->siguiente ->siguiente ->siguiente ->Terminar

hizo otro camino del tipo de :

aceptar ->siguiente ->siguiente ->Atrás ->Siguiente ->siguiente ->siguiente -> Migas de bocadillo de chorizo sobre el teclado ->limpieza de espacio inter-teclado con la lengua -> calambrazo en la lengua -> reinico del ordenador para evitar el cortocircuito -> pérdida de información del disco duro

Y claro, dolorido aún por el calambrazo intentó recuperar la información sin ningún éxito. Y ante tal desesperación golpeó con toda su fuerza (que es mucha) la puerta de la caja de caudales de su despacho (sita en un emplazamiento secreto que no voy a desvelar, pero que diré que no es detrás del tercer cuadrito de la pared de la derecha de su despacho según se entra por la puerta que da a la sala de espera…). Y claro, sus tiernas falanges, lejos de resistir el embite decidieron claudicar ante tal golpetazo llegando alguna, incluso, a partirse; aunque, según comentan las malas lenguas, lo hicieron solo para hacerse notar. Nacho que es una persona inteligente, en seguida se dió cuenta de uqe lo que hizo fue una tontería, así que se avergonzó por dos cosas: por haber roto la caja de caudales y por comprar una caja de caudales tan endeble que se puede romper con un simple puñetazo).

Como podeis imaginar, cuando le llamamos para ver si podía quedar para comer contestó como pudo -con la lengua todavía dormida por el calambrazo y la mano hecha una estatua de Chillida- haciendonos ver que iba a ser imposible. Así que sólo comimos en el vips de lópez de hoyos con velázquez (a parte de un montón de gente que no conocíamos) Jaime, Luis y yo.

Y la verdad es que fue una suerte para Nacho que no pudiera venir, porque nos tuvieron un montón de tiempo esperando. Eso sí, la niña que colocaba a los comensales que iban llegando era muy simpática, pero llegó a desesperarnos de manera sinigual:

- Mirad chicos, es que la cocina está a tope y me han dicho que no se puede pasar a más gente al comedor.
- Ya, pero es que llevamos 45 minutos esperando de pie!
- Si lo sé, pero son ordenes de arriba -nos dice con cara de no poder luchar contra los elementos. Lo que tampoco nos dice es que si los de “arriba” están sentados o no. Apuesto a que sí.
- Ya, pero y si nos sientas y prometemos no pedir nada hasta dentro de 10 minutos?
- No, lo lamento! Va a ser imposible! -En ese momento a Luis le da un vahido por falta de cerveza en su cuerpo… bueno, por falta de cerveza y por exceso de calor!
-Pero…
- Que no, jopetas! Que os espereis!! -conscientes del deshonor que supondría retirarnos a comer a otro restaurante siendo los primeros en la fila y habiendo estado esperando 45 minutos, decidimos mantener nuestras posiciones. Al cabo de 2 minutos (vaya si trabaja rápido la cocina) nos sientan en una mesa. Tras comer como si no lo hubiesemos hecho en la vida aplaudimos la valentía de Luis al pedir unos “Muslos de pollo rellenos de arroz salvaje” (criptico nombre que, tras el mismo, se escondían unos muslos de pollo con arroz brillante) ya que por lo visto estaba muy bueno.

Tras la comida, el trabajo vespertino y tras este me fui a buscar a Maribel al trabajo. Gracias a Dios no había casi atasco y llegué en un pispas. La vuelta también fue rápida. Fuimos a Alcampo y compramos un ventilador, unas alfombrillas para el coche, 4 botellas de cocacola light de 2 litros y un ambientador de salón. Si la cajera hubiese tratado de encontrar una relación entre tales objetos o desprender una pauta de comportamiento por la compra de los mismos probablemente se habría vuelto loca. Tras comprar las alfombrillas las puse en el coche. Por fín tengo alfombrillas nuevas!! No son demasiado bonitas pero el pie no se me engancha que es lo importante. Al sacar las antiguas me hice una idea muy aproximada de lo que siente un arqueologo al desenterrar algo realmente antiguo… que barbaridad! qué viejas estaban!

Felices por las compras realizadas nos fuimos a tomar una cocacola y a hablar un poco de las cosas estas que nos son de interés. Tras lo cual nos fuimos a casa. Allí vi la película de “13 días”. Recreación de la crisis de los misiles que me tuvo enganchado hasta que terminó a las 00:45, momento en el que Miguel me dijo: “¿Hacemos la declaración de la Renta?” Sabedor de que hoy era el último día para su presentación decidí que tal vez sería la mejor opción a pesar de la hora.

Tardamos menos de lo previsto en hacerla gracias a la magnífica historia del certificado digital. El programa para ayudar a hacer la declaración se conecta a Hacienda, descarga tus datos y los plasma en la declaración. Hay detalles que no hace del todo bien, pero para una declaración estandar es perfecta. A Miguel no le pareció tan bien porque le salía a pagar. Estuvimos buscando las vueltas para que no le saliera a pagar pero no hubo solución. El único problema fue el intentar pagarlo por internet. Nos dijo que sólo estaba operativo de 2 de la mañana a 23 horas. Eran las dos menos cuarto por lo que decidimos esperar y mientras hacer la mía.

A mi me salió a devolver, pero el programilla no incluyó mis cuotas a la mutua de abogados, por lo que tuve que introducirlo yo, así como mis cuotas al colegio de abogados. Tras arreglar esto salió a devolver una cantidad que hará que afronte mi veraneo con dinero de bolsillo (vamos, que me dará para un par de helados).

Hecho esto decidimos conectarnos para pagar la de Miguel. Primero que si teniamos que introducir un código del banco, luego que si no lo tenías, pagarlo por domiciliación. Pero resulta que el Banco de Miguel no estaba incluido en la lista, por lo que optamos por pagar con tarjeta. Yo pensaba que la tarjeta VISA era la tarjeta VISA sin mas, pero no… había que poner el banco emisor de la misma ¿Y si era una AMEX? ¿Y si no estaba en la lista tu banco? Pues nada, te habría tocado hacer lo que a Miguel, imprimirla y llevarla hoy al banco. Pero y si la impresora no imprime? ¿Os ha pasado alguna vez el que la impresora no imprima a las 2 de la mañana? Es realmente desesperante! lo intentamos de todas las maneras y nada. Al final tuvimos que sacar el cartucho y limpiar la boquilla con after shave de La Toja (os lo recomiendo! va muy bien para estas cosas y deja el papel impreso con un estupendo olor).

El caso es que a las 2.40 logramos tenerlo todo listo. Parece que Hacienda no se conforma con quitarnos el dinero, sino que además nos quiere quitar el sueño. Y cuando tenga Miguel que ir a hacer cola para pagar la declaración, también nos quitará el tiempo. Como los señores grises del libro de Momo. Así que no me hago responsable del estado en el que pueda encontrarme hoy.

Y es que… Hacienda somos tontos!

29 Jun 2004

Sobreviviré!

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Ayer ocurrió algo terrible, una de estas cosas que en un principio parecen motivo de alegría para luego tornarse en algo amargo como la hiel. Un mazazo de estos que uno no se espera.

Resulta que monté en el bus para ir a mi casa. Para mi alegría observé que había sitios de sobra para sentarme. Lo que en un principio fue alegría se tornó en curiosidad cuando ví que los sitios que estaban libres eran los que estaban al lado de la ventana de la izquierda, según el sentido de la marcha. Observando un poco más aprecié que en esos sitios era donde daba todo el calor de las 4 de la tarde. Tras observar a los que estaban sentados en el lado del pasillo decidí sentarme al lado de un señor con presencia un tanto adiposa y un maletín sobre sus rodillas. ¿Por qué lo hice? No sé, desde que era un chavalín, en estas situaciones siempre me gusta hacer levantar al que menos ganas parece que tiene de dejar pasar. Llamadlo castigo por su falta de colaboración o llamadlo mala baba. Pero el caso es que le hice levantar y pasé y me senté.

En seguida comencé a sentir los efectos del sol a través del repugnantemente transparente cristal que tenía a mi izquierda. La corbata se alió con el traje y con el sol de forma que atracaron los poros de mi piel haciendoles soltar todo el sudor que llevaban ahorrado hasta la fecha. Para colmo de males, fui viendo cómo los sitios de alrededor (con sombra y sin ella) iban quedando vacíos. Todo el mundo se fue bajando. Todos menos mi monolítico compañero de banco. El cual formaba con su sebo y su maletín (dicho sebo en el tono menos discriminante posible… si el chico estaba gordo qué le voy a hacer?) un muro infranqueable que con solo mirarlo me quitaba las ganas de intentar traspasarlo.

Llegó un punto en el que el autobús estaba completamente vacío a excepción de este señor. Empecé a pensar que por fín sabía lo que sentía un pollo mientras se le asaba y, al mirar a este tipo, en lo que pensaría al mirar la puerta del horno. Llegó un momento en que pensé que moría de calor. Y me imaginaba los comentarios de la gente:

- Pobre chico, y cómo ha muerto?
- Pues de calor!
- Claro, si es que con estas temperaturas y los autobuses que van tan llenos…
- No si sólo había otro más en el bus! Y además iban con el aire!
- Virgen Santa!

Y es que estaba el aire encendido, pero es un aire que debe tener complejo de vampiro o de licántropo. Porque en cuanto hay dos rayitos de sol, si estás al lado de la ventana, pierde totalmente todas sus extraordinarias facultades. El caso es que estaba pensando ya en romper el cristal de la ventana para escaparme de semejante tormento cuando mi guardián decidió sentarse a la derecha, en el otro lado del pasillo. Libre por fín de mi carcelero me desplacé a la derecha al sitio que estaba justo delante de él. En un banco con un solo asiento y sombrita.

Estaba comenzando a reponerme cuando sonó el movil. Lleno de curiosidad por ver quien era descolgué el aparato… bueno, no lo descolgué porque no estaba colgado, simplemente pulsé una tecla verde que, según ponía en las instrucciones era para contestar una llamada e iniciar la conversación siempre y cuando se pusiera la oreja sobre el “parlante” y la voz se dirigiera al “microphono”. El caso es que hice todo es0 y empezó una conversación:

- Señor de Sagorta?
- Sí, soy yo, y es de Sagarra.
- Soy del taller, ya tiene arreglado su coche.- En seguida reconocí la voz del que me pareció una hiena. Era el dueño del taller. Lleno de alegría le contesté:
- Ah, que bien! Eran los manguitos al final?
- Sí, eran las tuberías de drenaje y circulación del líquido refrigerante. -He de confesar que un nombre tan formal me mosqueó un poco. Me recordó al anuncio de Lotería nacional en el que un tipo decía “A mi antes todo el mundo me llamaba Pepe. Desde que me tocó la lotería todo el mundo me llama Don José!”.
-Ah! perfecto! Menos mal! Y me puede decir a cuanto asciende la factura?
- Sí, por supuesto! Son 134 euros con 20 céntimos.
- Perdón?
- 134 con 20 -entonces lo comprendí todo. Si te cambian un trozo de goma que sirve de canal para el transporte del líquido refrigerante por el motor y te cobran 30 euros te están cambiando un manguito. Pero, si te cambian un trozo de goma que sirve de canal para el transporte del líquido refrigerante por el motor y te cobran 134 euros te estan cambiando la tubería de drenaje y circulación del líquido refrigerante por el interior del motor y de parte del extranjero.
- Me va a perdonar, pero creo recordar que usted me dijo que los manguitos, tirando por alto, no serían más de 20 euros cada uno.
- Es que no sólo le hemos cambiado las tuberías! -me contesta indignado. Insistiendo en la condición de la labor realizada de obra comparable a la del El Escorial- Le hemos limpiado el circuito de refrigeración del motor, hemos vaciado el líquido del motor, hemos puesto anticongelante…
- Ya, pero todo eso no creo que necesite más piezas que un par de manguitos…
- Es que ha sido la mano de obra! Ha habido un mecánico con su coche 2 horas y media limpiando el motor y luego probándolo para ver si se recalentaba. De mano de obra han sido 88 euros!
- Me está diciendo que me ha cobrado 88 euros porque un mecánico se haya dado un par de vueltas con mi coche? Eso me lo decía a mí y lo hacía gratis.
- Mire usted, hemos limpiado el depósito con agua a presión, hemos llenado el depósito de líquido anticongelante, hemos probado que nada más fallara…-El pobre lo repetía como el preso de guerra repite su nombre, graduación y número.
- Me va a perdonar pero es que yo de motores no entiendo nada, pero a ojo de buen cubero me parece un dispàrate lo que usted me está cobrando- le dije con la seguridad propia de la persona que sabe que su interlocutor está muy nervioso por la insistencia del que tiene al otro lado.
- Pues es lo que hay -me contesta harto ya y sabedor de que si no le pago me quedo sin el coche.
- Le agradezco todas las molestias causadas -le dije yo sabedor de lo mismo que él.

Total que llegué a casa, cogí el dinero y le fui a pagar. Una vez allí me estuvo explicando lo que le habían hecho, mostrándome los dos manguitos cambiados, los que había… y la factura. La pagué con todo el dolor de mi corazón y me quedé pensando en lo triste y doloroso que se puede volver algo tan alergre en principio como es que le devuelvan a uno el coche.

Tras sacarlo del taller me fui a intentar aparcarlo. Cosa del todo imposible a esas horas en mi lugar de residencia. Tras muchas vueltas me llamó Ferdy para decirme que estaba con Christian en la cafetería de El Corte Inglés de Princesa tomando algo. Ni corto ni perezoso, y con la ilusión de conocer en persona a Ferdy me fui para allá. Llegué, aparqué en el aparcamiento y estuve con ellos un ratito. Poco porque había quedado a las 7 (eran las 6) con Maribel para ir a buscarla al trabajo. Lo poco que hablé con ellos lo pasé muy bien. Realmente me dió rabia irme tan rápido. Sobre todo por lo que vino a continuación: un atasco!!

De acuerdo, me emocioné al principio. Estrictamente era mi primer atasco gordo y eso emociona. Pero en seguida perdió la novedad y se volvió en una asquerosidad. Media hora en cea bermudez en mitad de un atasco. Por fín logro salir a la carretera. Recojo a Maribel yyyyy… nos metemos en un atasco en la carretera de Burgos de UNA HORA! Normalmente son 10 minutos… pues tardamos 6 veces más! Desesperante!

Es curioso esto de los atascos… te permite observar cosas que de otra manera no serían visibles. Es como ver una película a camara lenta. Ves los perdigonazos de baba con los que riega un actor a otro cuando habla… ves los fallos en las escenas de acción… en nuestro caso vimos como un motorista aparcaba su vehículo y luego abría la puerta de un coche de al lado y se ponía a hablar con el conductor… cómo0 un coche recalentado ponía sus 2 triángulos a 5 metros del coche… yo creo que los ponía tan cerca para que no se los robaran. Hay tanto chorizo…

También vi lo que es abrir una vía en tu posición de la cola. Consiste en dejar pasar un coche y que este a su vez deje pasar a todo hijo de vecino por delante de él. Joé! si estás agradecido conmigo no se lo pagues a desconocidos!!

El caso es que logramos llegar a casa sanos y salvos. Esto de los atascos es horroroso, el llevar el coche al taller un infierno, pero… sobreviviré!

28 Jun 2004

Encuentro con Christian, de Maestros del Web

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El domingo me levanté a las 10.15 con un ligero dolor de cabeza y con muchas ganas de beber agua. Según me contaron los que saben de esto esos son los síntomas claros de una resaca. A lo que les contesté que eso era una tontería, que yo no había bebido tanto, a lo que me contestaron que ese es uno de los síntomas claros de alcoholismo. Por lo que decidí callarme para no agravar aún más mi situación para con los vicios con los que Dios ha tenido a bien ponerme a prueba (para mayor decepción de El).

Tras ducharme, afeitarme y vestirme (por ese orden) me sentí más persona y me fui a ar una vuelta con Chufa por las calles de Madrid. Antes de llegar tuve serios problemas por el paso de la llama olimpica por las calles de Madrid. Qué barbaridad, que de encuentros que de gente… me pareció ridícula tanta idolatría a una tonta llama: fletan aviones especiales para llevar la llamita. Hacen que el Heredero de la corona madrugue para levantar la llama por encima de su cabeza, tropecientas personas se ponen a correr para llevarla. Se monta un concierto en su honor… que fea forma de idolatría y de gastar el dinero de todos los contribuyentes… y de entorpecerme el paso porque me costó Dios y ayuda llegar a mi casa con el coche ya que no se les ocurrió hacerlo en otro sitio más que en la Puerta de Alcalá. Por fín logré llegar. Bajé a Chufa y de dí de comer unos magnificos piensos que la vuelven loca.

Tras esto me fui a buscar a la arrebatadora Maribel para que se hiciera unas fotos de carnet. Cómo han cambiado los fotomatones. Ahora te hablan y te preguntan si te gusta la foto que te hacen. Hicimos 3 intentos antes de que Maribel, harta ya de posar, le diera al fatídico botón de aceptar los cambios. Tras esto fuimos a buscar a Christiian (el creador de Maestros del Web) al aeropuerto ya que llegaba a las 14:30. O al menos eso creiamos porque tuvo un retraso de hora y media. El plan era ir a buscarlo y luego, tras dejar su mochila en el hostal ir a neptuno a reunirnos con el resto de la gente a los que se había avisado (principalmente Ferdy, Ferny, Herje y JavierB (son motes de los Foros)) para ir a tomar algo a los gatos. Pero con semejante retraso todo se trastocó!! Y no tenía forma, desde el aeropuerto, de avisar a la gente. Entonces decidí llamar a Helena (tunait en los Foros) para pedirle que mandara un correo a los que, en teoría, iban a estar esperando una hora de más. Helena, amabilisima como siempre, así lo hizo pero tampoco sirvió de mucho, como ya veremos más adelante.

Tras recoger por fín a Christian, nos fuimos al hostal por un camino que, si bien no fue el más corto, si fué el más turístico. Tras llegar sin problemas a la Gran Via, tuvimos complicaciones para llegar a la calle donde estaba su hostal. Debidamente superadas, dejamos la mochila (bueno, la dejó él y nosotros esperamos) en su habitación y luego fuimos andandito (estaba cerca) hasta el lugar de la cita. Por el camino hicimos alguna foto como la que se ve a continuación:



Por fín llegamos a Neptuno a las 17.45, sin haber comido nada y con un calor de mil demonios.

Una vez allí nos encontramos con JavierB. El único que había podido asistir a la cita y al que el aviso de tunait no le había llegado a tiempo, por lo que llevaba hora y media esperando bajo un sol de justicia. Tras los saludos iniciales (posteriores a un embarazoso momento en el que le pregunté si era de los foros, daos cuenta de que ninguno nos conociamos físicamente) nos fuimos a Los Gatos a comer. Esbaba vacío por lo que nos siervieron rápido y bien. Comimos como limas y mantuvimos una conversación de lo más interesante sobre temas muy variados.

Es curioso la de anecdotas y cosas curiosas que conoce Christian. Entre otras cosas nos estuvo comentando las razones por las cuales EuroDisney había fracasado y realmente fue muy interesante. Tras la típica comida nos fuimos a buscar el coche que estaba en un perking perdido de la mano de Dios y nos decidimos a ir hacia la puerta de Alcalá. Cosa que no fue del todo fácil ni sencillo porque no parece que las calles del centro estén ordenadas de forma lógica, por lo que estuvimos media hora dando vueltas, teimpo en el que Christian aprovechó para reflexionar, Javier para indicar por donde ir y Maribel para reirse de la situación. Yo hacía esas tres cosas a la vez.

Por fín soltamos el coche y nos fuimos a la Plaza Mayor para que la viera nuestro invitado. Dadas las vueltas y retrasos no dió a tiempo a más y tras verla nos separamos con la firme promesa de hablar hoy para ver si nos tomabamos algo.

Creo que no hice muy bien de anfitrión, pero le puse empeño. Confío en que a Christian no le importen las pequeñas vueltas que le hice dar ;-).

Descansar del fin de semana! Día 1 Sábado

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3 cafés. Desde que me he levantado llevo tomados 3 cafés. Si tenemos en cuenta que sólo hace de esto 2 horas os hareis cargo de lo cansado que estoy. Y cómo esto es posible si es lunes? el primer día de la semana tras el fin de la misma, tras los días de descanso (o supuesto descanso). Debería estar enfadado o triste por el comienzo de la semana laboral, pero nunca cansado, verdad? Pues no! no sólo estoy cansado sino que además tengo sueño.

Y es que el fin de semana fue bastante movidito. Para empezar el sábado por la mañana llamé a mi querido amigo Pedro para comunicarle que, si no se había dado cuenta era un año más viejo que el día anterior. Lleno de agradecimiento por mi llamada pero furibundo por la desagradable noticia que le había dado me indicó que podríamos quedar esa noche para tomar unas copas y celebrar que había llegado a tan estupenda edad. Invitación que acepté encantado, aunque luego no podría hacer uso de ella por lo que ya contaré. Luego fui con Maribel a contratar el hotel de nuestras vacaciones por Lisboa. Es una cosa curiosa lo que es la incompetencia. No tiene nacionalidad ni conoce de fronteras. Más que la incompetencia sería… cómo diría? el exceso de celo en la realización del trabajo según los cánones y las normas establecidas. Así, en la agencia llamaron al hotel donde habíamos decidido ir (uno con piscina cubierta. Lo comento porque me resulta curioso. Si fuera en centro-europa lo entendería, pero en Lisboa… resulta curioso) para preguntar si había habitaciones para las fechas que habíamos decidido ir. Y allí les dijeron que tenían que mandar el fax de reserva (por lo visto es la práctica común entre hoteles y agencias) a lo que le respondío la amable chica que nos atendió que sí, que prometía mandar el fax, pero que por favor que le confirmara ese extremo (total sólo tenía que mirar la pantalla del ordenador) y el de recepción del Hotel lisboeta, en su labor de cancerbero del libro de reservas del hotel se negaba a decirlo si no se seguía los trámites establecidos en los acuerdos por la buena relación entre agencias de viajes y hoteles, según las cuales debían mandar un fax solicitando la información por los adecuados conductos y con la debida antelación. En un último intento de hacer entrar en la cordura a tan abrupta mente, la agente de viajes le indicó que por supuesto que mandarían el fax, pero que si lo preguntaba era por tranquilizar a unos amables clientes (nosotros!) que querían asegurar que contaban con el hotel para sus tan deseadas vacaciones. A lo que contestaron indicando que como no depusiera se su actitud se iba a ver obligado (el recepcionista) a olvidar la relación de cordialidad que siempre debe existir entre los empleados de hoteles y los de agencias e iba a tener que soltarle un insulto gordo. Tras semejante muro de estupidez la pobre chiquita de la agencia colgó el teléfono y nos comentó que tendría que mandar el fax. Sorprendido le pregunté qué habría pasado si yo, como particular, hubiese llamado para preguntar si había habitaciones libres para dichas fechas. A lo uqe me respondió que me lo habrían dicho sin mayor problema. ¡¡Qué grande y qué llena de preciosos matices es la burocracia!!

Tras estas gestiones en la agencia de viajes nos fuimos a buscar el coche de mi hermana al aeropuerto. Fue gracioso este punto, porque Lourdes (mi siempre querida hermana pequeña… pequeña porque es la última, pero ya tiene 28 añazos) me dijo muy amablemente el pasado jueves que no me preocupara por tener el coche en el taller ya que ella, habida cuenta de que iba a pasar el fin de semana fuera de madrid, me dejaba su coche. Loco de contento le di las gracias y esperé a que el tan ansiado sábado llegara. Llegado el día me llamó Lourdes y me dijo que el coche estaba en el aeropuerto porque había tenido que ir allí directamente desde el trabajo. Y que perdonara por obligarme a ir allí a buscarlo. Le dije que no me importaba, pero que no tenía las llaves y me contestó que las mismas las tenía el novio de una amiga suya y me dió el teléfono para que le llamara. Confundido por tan inesperado giro tomé nota del teléfono del mismo y le prometí que le llamaría. Conocedora mi hermana de cómo soy decidió hacer ella las gestiones y me llamó al cabo de los 10 minutos para indicarme que el chico estaba en la puerta de casa con las llaves del coche. Eso es eficacia de mi hermana y amabilidad suprema del novio de su amiga (que por cierto se casan en breve, mi enhorabuena para ellos!).

Ya tenía el hotel casi reservado, las llaves del coche… sólo me faltaba ir a buscarlo y bajar a Chufa a la calle, porque quiera o no, el hecho de bajar a chufa a la calle es una derecho deber mío tan cierto como el derecho al trabajo que recoge la constitución. Así que convencía Maribel y nos fuimos los dos a buscar el vehículo en metro y luego a bajar a chufa. Al llegar a casa de mi madre para bajar a la perra nos encontramos con unos chinos… creo que eran chinos que preguntaban en inglés por un buen restaurante para ir a comer. Les comenté que había un japonés muy bueno y me contestaron que no que la comida japonesa es un horror… y yo que pensaba que toda esa comida era igual… me comentaron que querín un buen restaurante chino. Pensé, pero no les dije, que eso es tan dificil de encontrar como un top-manta que te de factura de lo que compras. Intenté hacerle ir a un italiano pero me dijo que no le apetecía, le habé de un restaurante americano y cuando dijo que sí le mandé al burger king reservándome muy mucho de decirle el nombre del restaurante. “Very good food!!” le dije mientras se despedían de mi haciendo mover la mano, con la palma vuelta hacia nosotros, de izquierda a derecha balanceandola desde el codo. Creí adivinar una lágrima de secreta admiración en sus achicados ojos.

Lleno de alegría por el sentimiento de agradecimiento generado y de cierta culpabilidad por el sitio donde les había mandado subí a casa de mi madre y, tras los protocolarios saludos a la perra (decir su nombre con voz aguda mientras le acaricio de forma persistente su lomo mientras ella, sin de jar de agitar su rabo, baja sus orejas y da 3 vueltas sobre si misma antes de pegar un brinco y poner sus patas sobre la pechera de mi camisa) la bajo a la calle a dar una vuelta rápida ya que hace un calor de mil demonios.

Tras bajar a la perra nos fuimos a casa donde el incombustible Miguel había preparado una comida de padre y muy señor mío. Unos chuletones de más de cuatrocientos gramos cada uno, con esparragos trigueros y cogollos de lechuga con salmón… Una maravilla. Vino “El Chapa” a comer y nos lo pasamos de maravilla con las conversaciones que de la mano del mágico duo formado por Miguel y el referido, surgían como conejos de chistera de un mago. Tras acabar llenos llenos nos tomamos unos helados que habíamos comprado para la ocasión.

Terminada tan magnífica comida me tuve que ir corriendo ya que había quedado con mi querida amiga Paula para tomar el café. Fue un encuentro la mar de agradable, porque hacía muchos meses que no nos veíamos y teníamos muchas cosas que contar. Habíamos querido ir al Boulevar de Santa Bárbara, donde siempre vamos a tomar nuestro café, pero estaba cerrado, por lo que tuvimos que ir al Café Belén, lugar también de nuestra preferencia para estos menesteres. Tras tomar un café nos decidimos a tomar un zumo de tomate. Bueno, en realidad se decidió ella y a mi me dió cierta envidia, por lo que me pedí otro. Se ve que la envidia no es buena consejera ya que mi zumo de tomate estaba lleno de unos grumos de lo más sospechosos. Tan asquerosos eran que me fui a la barra a consultar sobre lo habitual de dichos grumos. Llenos de repugnancia ante semejante imagen me dijeron que no me preocupara que me ponían lo que quisiera. Decidí no arriesgar y pedí una cocacola.

Tras 2 horas y media de conversación cotorril me tuve que ir corriendo porque había quedado con unos amigos del Master (del universo) para tomar unas copas en honor de Carlos un compañero del idem que había venido a Madrid para, entre otras cosas, vernos. Decidimos… bueno, decidieron (porque a mi me lo dieron hecho ir a una tasca gallega en Huertas. Con el calor que hacía las botellas de Ribeiro cayeron de forma inusitada. Tanto es así que tal vez me mareé un poco. Tras comer empanada, pulpo, pimientos, almejas y demás nos fuimos a “La Ley Seca” a tomar unos cacharros y bailar un poco. Estuvimos allí hasta una hora determinada de la que no me acuerdo, pero en ese interín de tiempo me llamaron para ir a las copas de Pedro y realmente no me veia yo como para andar por esos mundos de Dios ya que aún me duraba el mareo y, según lograba apreciar, iba en aumento.

A eso de las 3 decidimos ir a Moby Dick, pero al llegar descubrimos que lo que en realidad queríamos hacer era ir a dormir. Cosa que hicimos de manera fulminante.

Como veis fue un sábado tremendo. No paré… pero si os cuento el domingo…

25 Jun 2004

¿Por qué los viernes me gustarán tanto?

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Por fín llegó el día de la semana que más me gusta: el viernes. Es un día que ya solo mencionarlo le sale a uno una sonrisa que pa qué! Sólo me gusta más cualquier otro día de la semana si es el día en que empiezan las vacaciones. Por ejemplo, si las vacaciones empiezan un miercoles pues me gusta más ese miercoles, si empiezan un jueves, pues me gusta más ese jueves, si empiezan un lunes puees…. pues me gusta más el viernes anterior, porque empalmaría el fin de semana con las vacaciones. Y es que los lunes no son para mí plato de mi devoción… los días! poruqe no tengo nada contra ese grupo musical.

Y estoy tan contento que no me afecta para nada el haber tenido que venir en autobús, al igual que ayer y que ante ayer… por cierto que ayer llevé el coche al taller. Llegué a casa a las 6.00 y, tras hablar un rato con Miguel sobre el mar y los peces le comenté mi intención de llevar el coche al taller, por lo que me dió ánimos. como vió que no me bastaron me dió muchos ánimos. Al ver que seguía con cara de poker se me queda mirando y me pregunta por lo que me pasaba a lo que le comenté que tal vez sería bueno que me acompañara al taller.

Y es que lo estuve pensando la noche anterior: “Yo no se dármelas de entendido en los temas del motor!”. Y por mucho que me esfuerce me van a pillar seguro. En un último intento, mientras me afeitaba ayer por la mañana intenté ensayar un poco. Repetí 83 veces un “Hola buenas, traigo el coche porque pierde agua… yo creo que será un asiderito… mierda! que no! que es manguito!” o “Buenas tardes! traigo este jodido coche que me dá más disgustos que una novia tonta! Cagüen! Mírelo jefe! que creo que tiene mal los manguitos, o tal vez sea la bomba de calor… mierda! que no es de calor!!”. Total que tras esos 83 intentos y varios cortes por mi cara (a la par que 15 minutos de retraso) urdí mi magnífico plan para que me acompañara Miguel al taller.

Tras agarrar las compritas que hice el día anterior (esto es los dos flamantes chalecos reflectantes de… este chico…mmm… ¿Emilio Alonso?
mmm…¿Fernando…? creo que sí de Fernando Alonso y mis 5 litros de anticongelante y nos fuimos para el coche. Miguel iba vestido para ir al gimnasio y yo recien vuelto de trabajar así que parecíamos el rudo deportista y el amariconadillo oficinista. Le pusimos agua al coche (he de confesar que regué el motor con anticongelante antes de atinar con la (gran)
boca de entrada del depósito de agua) y nos encaminamos al taller. Entramos en el mismo y nos encontramos con el jefe del taller… ese con sonrisa de lobo. Me miraba con un especial brillo en sus ojos… el que ponen las hienas cuando ven carne fresca.

Tras abrir el capó y mirar el motor con una luz descubrió una fuga en un manguito. “Bien!! -pensé- no es la bomba hipoalergénica esa!!”. Y nos hizo pasar al despacho. Ahí tenía un ordenador de EI System (por qué todos los sitios así tienen unos ordenadores con tan mala relación calidad precio?
Siempre que lo veo pienso que es por corporativismo entre timadores). Se metió en el programa de gstión y campo que veia, campo que me preguntaba. Me preguntó un montón de cosas sobre el coche, pero un montón!! Parecía un médico! número de chasis, color (se ve que era un poco cegato), modelo,
matrícula (lo tuve que mirar)… todo lo que se puede preguntar de un coche me lo preguntó. Y no pude resistir la tentación y le pregunté “Seguro que no tiene ninguna otra ficha más completa”. Se ve que no dejó ningun campo sin respuesta porque dejó de preguntarme. Y empezó a decirme lo que podría ser.
Y esto me encantó, porque dijo todo y no dijo nada. Vino a decir “Se ve que los manguitos hay que cambiarlos, pero igual es también la bomba. En cualquier caso habrá que cambiar el líquido refrigerante y limpiar el circuito porque está con óxido, y si cambiamos la bomba hay que ver porque también se puede tocar la correa de distribución…” y así fue ampliando el circulo, ampliando el circulo y me extrañó que no llegara a la necesidad de cambiarle el tubo de escape! Vamos que se cobrió las espaldas totalmente.
Total que salí del taller y me fui directo a la Parroquia de Santa Gema a pedirle a la santa que por favor no me cambiaran el color del coche en la reparación.

Volví a casa y estuve haciendo unos cambios en la página… estuve empezando a hacer porque los terminé ayer por la noche. Estos cambios consisten en la posibilidad de que se te avise de que hay nuevo mensaje apuntando tu correo a la cajita de la derecha y otra es la posiblidad de mandar cada elucubración mental de estas que tengo a un destinatario de correo. Esta última opción se me ocurrió por el comentario que me hizo Reyes (TUINI)
anoche. Espero que os sea de utilidad. Yo no entiendo que leais la vida de alguien tan raro como yo pero… para gustos los colores…

El caso es que luego quedé con Maribel y nos fuimos a tomar una cocacola (nos encanta la cocacola) momento en el cual me dió una feliz noticia que aún está por confirmar pero que me llenó de mucha alegría. No… no es que esté embarazada! Ya os lo comentaré cuando esté más definida. Por otra parte me regaló una revusta de móviles que le habían dado. En la misma aparece el Parrot que se ha comprado Jaime… por cierto, que deben de estar instalándoselo este mismo momento! Si le quereis hacer feliz llamadle hoy al mediodía por teléfono movil.

Se me olvida comentaros que el creador de Maestros del Web y Foros del Web, el incombustible Christian Van Der Henst S. viene a Madrid a pasar el domingo y el lunes, por lo que le iré a buscar al aeropuerto y le llevaré a conocer el lado más salvaje de esta nuestra bonita ciudad. Así mismo tendremos una reunión con todos los de los foros que residiendo en Madrid quieran conocerse. Es curioso esto de Internet, llevo colaborando con la página de foros del Web durante más de 3 años y, a pesar de haber conocido a mucha gente por ahí, son pocos a los que he visto la cara (más allá de una fotografía). Os podeis imaginar la curiosidad que tengo de ver cara a cara a gente que conozco de hace tanto tiempo. Ya os contaré qué tal va la cosa.
Porque voy a buscar a Christian al aeropuerto en el coche… así que tal vez vuelve a Guatemala con el caracter cambiado después de ver la muerte sentada al lado de él en el coche… jeje…

Bueno, que os lo paseis genial en el finde! Yo procuraré escribir alguno de estos días. Un saludo!



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