Qué bonito es empezar una nueva semana, verdad? Todas las posibilidades que se nos brinda, la ocasión de mostrar al mundo que sabemos aprovechar una nueva oportunidad para, llenos de fuerza, hacer nuestro trabajo mejor, muestra vida mejor, nuestro caracter mejor!! ¿verdad? Y UNA MIERDA! Hoy es lunes!! El día fuente de desdichas, un signo de lo perecedero de nuestra existencia. Una muestra de cómo somos burros haciendo girar ruedas de molino. Por mucho que avances… siempre pasas por el mismo sitio.
Menos mal que tenemos el fín de semana para descansar. Para levantarnos cuando queramos, para practicar nuestros hobbies, para estar con la familia. Lo malo es que 2 días no dan para todo eso. Es muy corto. Además uno de los dos días tiene los comercios cerrados. Uno termina con la lengua fuera cumpliendo todos los compromisos sociales o no que tiene en su agenda. Por ejemplo, este fin de semana sólo tenía un compromiso. Sólo uno. Pero me llevó todo el fin de semana. Y fue ir a la boda de mi concuñado, es decir, ir a la boda de el hermano del marido de mi hermana. Tal vez suene rocambolesco pero es cierto. Y por qué todo el fin de semana? porque era en Oviedo.
Nos hospedamos en el Hotel de la Reconquista. Un hotel precioso que antes fue un Hospicio mandado construir por Fernando VI. Tras la agradable sorpresa del hotel nos tuvimos que ir a un restaurante de allí porque habían organizado una espicha. Y qué es una espicha? Pues por lo que pude ver, es algo tradicional de Asturias y consiste en intentar -en un día- reventar a comer y/o saturar de colesterol y/o ácido úrico las venas de uno. Con semejante definición os podeis hacer una idea de lo que disfruté: Jamón, chorizo, morcilla, queso, croquetas, sidra, pulpo, langostinos, cigalas, gambas con gabardina, cordero… y todo eso por la noche. Acabé más lleno que el metro en hora punta! Tras La comilona nos volvimos a la 1:30 de la mañana al hotel donde dormí como un bendito. Posteriormente me levanté sobre las 10:00, y me fui a desayunar. Tras esto nos fuimos a hacer algún paseo y alguna compra para terminar comiendo fabada en un restaurante de allí (otra vez acabé lleno). Tras unas horitas de descanso: la boda. Los novios dijeron que sí por lo que llegamos a la posterior comilona. Fue impresionante lo bueno que estaba todo. Después baile con copas, de whisky había chivas por lo uqe os podeis imaginar lo que me gustó el baile. Acabamos a las 6 de la mañana. Al despertar a las 10 del día siguiente me planteé seriamente la posibilidad de haber acortado mi vida un par de años por los múltiples excesos cometidos. Sin embargo llegué a la conclusión de que había merecido la pena. Me levanté, duché y desayuné para, tras un paseo matutino, comer chipirones en su tinta. Tras esto deseé llegar a Madrid, donde la comida se ingiere con mesura y su sabor no es tan atrayente.
Al cabo de unos minutos (más bien horas) llegamos a Madrid, a tiempo para ver la segunda parte del desastre. Sin fuerzas para lamentarlo demasiado me fui a la cama lleno de sueño.
Como veis no pude hacer ningún recado, no pude descansar ni nada, pero comí… Dios mío, como comí!
Sólo un valiente ¿Alguien más?:
Con suerte no soy de Asturias y en mi región no existe tal tradición, sino todo el esfuerzo por entrar en uno de esos vestidos que a una la hacen lucir fabulosa se haría humo, tantas dietas, tantos ejercicios tanto delirar de hambre si al fin y al cabo poco antes depositas nuevamente y en el mismo lugar lo que con gran sacrificio has tratado de eliminar.
Bueno, de todas formas las fotos dan cuenta de que sólo a los muchachos les ha afectado el “… intentar -en un día- reventar a comer y/o saturar de colesterol y/o ácido úrico las venas de uno…” porque lo que son las chicas lucen maravillosas, bien por ellas !!
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