22 Jun 2004

Mi primera desilusión aparcandistica

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Hola a todos!

Ayer ocurrió algo terrible, desquiciante, inenarrable! Bueno… inenarrable no porque si no no podría contarlo. Pero desagradable sí que fue. Resulta que, como bien sabeis, tengo jornada intensiva, por lo que salgo a las 3. Tras ingerir algún alimento (delicioso por otra parte) en la casa de mi augusta madre, salí a la carretera… bueno a las calles de madrid a hacer ciertas compras. Tras esto (que terminé sobre las 5.50) decidí ir a mi casa, por lo que encaminé mis ruedas en dicha dirección.

Y todo fue estupendamente hasta que llegué. Resulta que no había sitio para aparcar. Nunca había tenido ese problema porque si no tenía jornada intensiva, al menos llegaba tras comer y descansar, a una hora en que ya no había gente trabajando. Pero ayer no fue así… así que tras dar un par de vueltas, en el más puro estilo de la niña de tres pelos pensé “Pues me voy a echar gasolina” y me fui a la gasolinera de Jumbo y llené el depósito.

Tardaron en atenderme porque estaban de charleta, pero me dió igual porque tenía que hacer tiempo para aparcar. Al pagar bromeé y pregunté por la composición de las varillas de los limpiaparabrisas, la calidad del plástico de la tarjeta de crédito, la disponibilidad de películas porno (de las que había un buen surtido) anteriores al año 1976 y por la peligrosidad del trabajo de gasolinero a partir de las 12 de la noche. Habría preguntado más pero los clientes que estaban haciendo cola para pagar me cogieron en volandas y me echaron a la calle con muy malos modos. No comprendían que tenía que hacer tiempo! qué mala gente!

Cuando fui a sacar el coche había otro tapándome cosa que no me importó porque… ya sabeis, no…? estaba haciendo tiempo para aparcar. Tras salir el tapador y yo, intenté volver a encontrar sitio. Como tampoco lo encontré, pensando pensando opté por ir al jumbo a lavar el coche. Así que fui al garaje, y para mi rabia no había cola.

En cualquier caso pedí el programa más caro (supuse que tardaría más) y arranqué el retrovisor de la izquierda (ya se me había caido en otra ocasión). Tras la limpieza comprobé que el retrovisor de la derecha no aguantó el embite y quedó colgando. “Bien! -pensé- una cosa más que hacer!!”. Así que tras limpiar el coche me fui al sector de aspirado y coloqué los dos espejos y me decidí a pagar el euro que costaban los cuatro minutos y medio de aspiración. Tras meter la moneda aprecié el gran sonido que hacía la máquina y pensé “Qué bien! Esto va a aspirar una barbaridad”. Pero al acercarla a las alfombrillas comprobé que me habían timado. ¡¡No aspiraba nada!! Tras limpiar más mal que bien las alfombrillas y tras comprobar que mucho no podía limpiar solté la tobera de la aspidadora al minuto y medio y me puse a limpiar los cristales del coche por dentro. Mientras escuchaba el ruido de la aspiradora como pregón a la humanidad por lo pardillo que había sido al dejarme timar así. Me sonaba como “Pardilloooooo pardilloooooo…”.

Tras limpiar bien bien los cristales y encerar el coche y sacar las chinitas de la huella de las ruedas me dí cuenta de dos cosas: que el coche no da para más, y la imagen de viejo no se le quita por mucho que lo limpie y de que ya no podía perder más tiempo en el centro de lavado del coche. Por lo que decidí volver a probar suerte. Salí despacito, me di una vuelta y otra… y nada! seguía sin encontrar sitio! Así que ni corto ni perezoso pensé “Pues voy a buscar a Maribel” y, aunque faltaba una hora para que saliera de del trabajo pensé “Al menos podré aparcar”. Así que cogí el coche (bueno, en realidad no me bajé en ningún momento) y me fui al edificio de amena. Aparqué (por fín!!!) y me fui a tomar una cocacola al vips que había al lado para hacer tiempo.

Cuando mi chica salió le conté todo lo ocurrido y a la pobre se le saltaban las lágrimas pensando en lo mal que lo habría pasado. Tras consolarla salimos para casa y encontré sitio en seguida. Aparqué fenomenal y me quedé pensando en lo traicionero que es esto de conducir… puedes salir… pero no sabes cuando vas a llegar…

Tras esto estuvimos tomando una cocacola hablando de nuestras vacaciones en Lisboa. Pero eso ya lo contaré más adelante!

Un saludo!!







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