Tras una espera demasiado larga, tras varios momentos de hastío, tras varias luchas contra el cansancio, el sueño y el calor hemos llegado al viernes. Estará contento, pensareis, pero si he de ser sincero diré que no tanto como debiera. Son muchos años de engaños continuos, son muchas semanas de alegrarse por la llegada del viernes sin reparar en que tras el viernes llega siempre el sábado (¡bien!), tras el sábado el domingo (¡bien!) y tras el domingo? siempre siempre? llega? el lunes! (¡mal!). Y ya nos podemos poner como queramos que el traicionero viernes nos llevará de la mano hasta el lunes, de forma inexcusable y fulminante. Hay casos de gente que le ha causado tanto stress pensar en estas cosas, el darse cuenta de que el otrora amable viernes es en realidad un agente doble de la semana, que sus músculos se han empezado a agarrotar, a endurecer, a contraer de tal manera que les ha llegado a ocasionar dolores de cabeza e, incluso, a que se le entumezcan las manos y brazos.
Sin ir más lejos (ya que si no no podría escribir estas líneas) os contaré que a Maribel le lleva ocurriendo esto varias semanas. ¿qué digo? varios meses? bastantes! El pensar que el lunes llegaba, por muy seria que se pusiese, hacía que sus músculos se montaran unos encima de otros. Tanto es así que ya no podía más y se lo comentó a Desi, su amiga del alma que le contestó que le gustaría ver como tenía esa espalda. Ya que, como muchos ignorais, Desi es fisioterapeuta (me fascinan las profesiones con más de 5 sílabas!!) y bastante buena.
El caso es que nos dijo que fueramos a su casa a tomar algo y de paso miraba qué tal estaba Maribel .” Para eso no hace falta quedar! Desde ya te digo que Maribel está buenísima” pesé yo, pero para no quedarme sin cenar fuera, no se lo dije. Cuando llegamos vimos delante de la televisión una camilla con aspecto comodisimo. tras los saludos y cometarios de rigor, Maribel se tumbó en la camilla y Desi se puso a aplastarla, retorcerla y golpearla, eso sí, con mucho mimo. Según iba palpando, masajeando y desanudando iba ponendo caras de todo tipo (a mí me recordó a cuando me afeito. No sé vosotros pero yo cuando me afeito pongo cada mueca… que ni el carrey ese). El caso es que la pobre Desi se quedó asombrada por como encontró a Maribel. Bueno, más bien, la espalda de Maribel. Por lo visto tiene adelantado un lado de la espalda y totalmente bloqueados los hombros.
Tras la “paliza” nos fuimos a tomar algo a una terracita que hay al lado de casa de Desi, se llamaba “bar pancho” o algo así, pero se debería haber llamado “Las Salinas” porque ahí te lo ponían todo con sal! Nos sirvieron unas patatas con lo que pedimos y nos las pusieron con sal. Hasta ahí bien, no? Las patatas fritas tienen sal, eso está en el manual del perfecto soltero. Ahora bien? ¿la sal tiene patatas fritas? Quiero decir, todos hemos probado las patatas fritas saladas, es algo que nos toca pagar cuando vamos a un bar cuyo dueño esté interesado en nuestra mayor ingesta de líquidos. Sin embargo cuando lo que sirven es sal con patatas fritas la cosa cambia. Realmente dolía la boca al tomar esas patatas. La cosa no habría pasado a mayores si no llegamos a pedir unas patatas alioli. Yo en mi vida las había probado con sal, pues gracias al camarero del bar tuve la fortuna de probarlas y he de decir que prefiero las tradicionales, aunque no minusvaloro el arrojo del cocinero que decidió probar a ponerles sal. La cosa pasó de castaño a oscuro cuando pedimos unos calamares rebozados (más conocidos como calamares a la romana) y éstos estaban tambieén salados. Y ya uno piensa: o este hombre tenia una pasión desmedida por la sal o le encanta ver la cara que se le pone a la gente cuando toma cosas saladas o tiene un primo que vende sal? el caso es que a la hora de pedir la cuenta parecía que habíamos salido del desierto, teníamos los labios secos y cuarteados y los ojos se nos salían de las órbitas por lo chupada que se había quedado la cara.
Total que cené fuera con una compañía excepcional (de lo más salada!), pero no sólo ceneé acompañado, también almorcé con una compañía de lo más dicharachera. Resulta que quedé con Rosa y con Verónica para comer. La cosa empezó así así porque fui a buscar a Rosa a su casa (más que nada para que me viera conducir). Cuando montó en el coche no sé por qué se quedó más flasheada, si por verme conducir o por el calor que hacía en el interior del vehículo. Me comentó que le resultaba de lo más extraño el verme conducir, supongo que para mucha gente verme conducir debe producirles la misma sensación que si vieran a Mickey Mouse liandose un porro. Es algo inimagniable. Para lo segundo tratamos de poner mil remedios: pusimos el aire acondicionado, abrimos las ventanas, rogamos a San Cucufate… de todo, pero nada. Menos mal que nos metimos en un atasco y eso parece que distrajo un poco más a la niña, que me comentó que a ella Miguel nunca jamás la ha llamado “cariñín” ni nada parecido porque les parece de lo más hortera. Sirvan estas líneas como disculpa por decir algo que era falso (aunque me confesó que Miguel la llamaba por un nombree secreto que ella sola conocía. Tras mucho insistir para que me lo dijera sólo logré que me dijera que no era una palabra esdrújula).
Tras el atasco fuimos a buscar a Verónica a su trabajo y de allí nos fuimos al Pizza Jardín, lugar escogido para comer. He de decir que hasta qeu no salimos del Restaurante, Rosa no sabía donde nos encontrabamos. Si a esta chica la secuestran podrán llevarla con la cabeza descubierta y mirando por la ventana porque no se va a enterar de por donde va…
En el restaurante hablamos de cosas de lo más vital para nuestra vida, como lo prescindible de bañarnos en la piscina un jueves a las 4 de la tarde. La comida estuvo realmente bien, y la pizza jamaicana (tomate, queso roquefort y plátano) fue de nuevo mi elección. Tras los cafés subimos a casa para que disfreutaran del desorden que (no es por presumir pero es uno de nuestros mayores valores) reina en casa. No es un desorden aleatorio, tiene su sentido. Pero sólo una persona realmente sensible puede apreciar el sentido del mismo. Me dió la impresión, por las caras que ponían, que no terminaron de descubrir dicho sentido.
Estuvimos de charleta en casa tras lo que las acerqué al trabajo de Vero ya que ahí era donde estaba el coche de la susodicha. Yo me fui luego a buscar a Maribel para ir a la agencia de viajes a buscar nuestro resguardo del hotel donde vamos a dormir en Lisboa. Ya lo tenemos todo reservado. Sólo falta que Astracán no nos falle y nos lleve sanos y salvos al hotel (para los menos avispados diré que Astracan es el nombre cariñoso que ahora mismo he decidido dar a mi coche, un Astra. De ahí lo de Astra-can).
Tras lo de la agencia nos fuimos a ver a Desi y a realizar todo lo que os he comentado. Como veis, mi día fue movido pero tampoco he logrado entreteneros, prometo ser más entretenido el próximo día.
Que vuestra pupila se mantenga abierta siempre para poder ver la pantalla de vuestros ordenadores !!
4 personas superaron su miedo al qué dirán y pusieron un comentario:
Perdonad las infinitas interrogaciones, no sé que le ha pasado al editor. Ya lo he arreglado. Y perdonad también la falta de sentido de algunas frases. Se debe a la falta de revisión de lo escrito. Lo he arreglado más mal que bien…
Para alegrar mi tarde decidi leer tu estupendo diario que estas llevando… todo iba de maravilla hasta que lei tu ultimo articulo ¿Pizza jamaicana? que sacrilegio para los napolitanos creadores de la pizza…. en verdad que vienes de otro planeta quien puede comer una pizza con bananas??? yo creia que la pizza hawaina era al top de lo inverosimil… pero bananas!!! se lleva el premio.
ciao
Esteee… no hay que cerrar los ojos a las innovaciones, Tania. Si no fuera así estoy seguro de que la salsa rosa no se habría descubierto… renovarse o morir! Además, está muy buena! ![]()
Al menos Maribel es humana, claro que no acabo de convencerme si eso es un alivio o un gran pesar para ella, su cuerpo terrenal no a soportado la tensión y lastimosamente lo ha hecho saber, ojalá y esté mejor.
Sin lugar a dudas que unas gratas vacaciones le vendrán muy bien.
Vamos marcianito que debes santiguar a Astracán, lo digo por tu salud y la salud de los demás
Plátano, queso y tomate?? wakala!!
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