15 Jul 2004

Astracan esta en el hospital

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Es curioso esto del sueño. ¿Por qué necesitaremos dormir? Sí, ya sé, para descansar. Pero por qué necesitamos descansar? Qué es lo que hace que nos cansemos y qué es lo que hace que cuando durmamos descansemos? Por qué nos hizo Dios con esta carencia? Supongo que porque si estuvieramos despiertos las 24 horas nos aburriríamos un montón. Imaginaos el horror de estar toda la vida despierto. No habría hoteles… bueno, creo que hoteles siempre habría porque no solo se duerme en una cama. Pero estarían muy mal vistos ya que serían poco menos que lupanares o lugares que sólo se utilizarían para engañar a sus respectivos cónyuges. Aunque también se emplearían para reuniones de trabajo pero… ¿sería necesario que fueran tan grandes? Sin tener que descansar nadie, sobrarían habitaciones. E incluso puede que la cama no se hubiese inventado. ¿Los autobuses irían con asientos? Supongo que sí porque el cansancio existiría pero no la necesidad de dormir. Así, con un simple ratito sentados todo cansancio desaparecería.

Y tal vez las camas existirían, pero como puede existir ahora el masajeador cardiaco por electroshock, es decir, existiría en los hospitales para que la gente mayor descansara o se recuperaran los convalecientes.

Sería la ruina o, mejor dicho, nunca habrían existido empresas dedicadas a la fabricación de colchones, almohadas… y el desarrollo de los muelles estaría muchísimo menos desarrollado.

Igual nuestro pais sería más pobre… ¡¡¡Pero me da igual!!! Yo no soporto el tener que despertarme cada mañana. Es un suplicio!! Esta mañana por poco me muero ahogado! Bueno, por mucho. No vamos a exagerar. El que me quede dormido debajo de la ducha no va a hacer que me ahogue. ¿Pero es que no hay forma de que me despierte sin sueño? Yo creo que es que tengo que encontrar ese punto en el que se despierta uno sin sueño. Ese en el que si uno duerme más o menos se despierta cansado. No sé dónde estará (mi carro) pero desde luego no está en las seis horas de sueño. Tendré que dormir más. Me acostaré a las 11 a ver si así…

Y es que ayer tuve un día de lo más cansado. Resulta que me llamaron del taller donde iba a llevar a Astracán para decirme que lo podía llevar ayer (en teoría lo tenía que haber llevado hoy). Lamentablemente cuando lo hicieron estaba en el trabajo, por lo que no pude llevarlo en el mismo instante en que nos lo dijeron. Pero en cuanto llegué a casa me monté en mi querido vehículo. Consciente de que iba a pasar mucho tiempo hasta que lo volviera a ver, lo cual me dió algo de pena. En seguida me rehice y fui camino del taller que estaba en la gran vía de hortaleza.

La verdad es que las indicaciones de Desi (la que me recomendó el taller) eran claras: “Tras el kiosco girar por la segunda a la derecha, que hace una curva en L”. Total, que fui hacia allá y vi el kiosco y giré en la segunda calle… algo no iba bien. Me dijo que era estrecha y ésta no lo era… seguí, seguí. Llegué al final de la calle, giré a la derecha… podría ser esta calle… seguí, pasé una rotonda, otra, Vajé una vaguada, subí un monte, giré a la derecha… a partir de ese momento estaba completamente perdido, pero eran unas calles muy bonitas. tras muchos giros y regiros aparecí en Arturo Soria (por fín una calle conocida!!), la seguí hasta la cuesta de los Sagrados Corazones, bajé y volví a intentar encontrarlo. Me fijé en que había un kiosco antes, así que probé. Nada, esa calle no era. Así que salí en seguida (hice una pirula) y volvía buscarla. Ya empecé a meterme por todas las calles que ví, o al menos esa era mi intención porque apenas decidí eso encontré el taller. Hasta ese momento, el coche se había estado recalentando bastante, por lo que puse la calefacción. Al principio flojita, pero luego a tope. Os podeis imaginar como iba: Eran las cinco de la tarde, con un calor que apenas saqué el coche, me impedía tocar el volante, con una temperatura cercana a los 40º C… y yo con calefacción!! El sitio lo encontré tras 10 minutos de calefacción. Ni que decir tiene que me bajé del coche casi arrastrándome. Cuando un mecánico me vió tirado en el suelo en la puerta del taller me preguntó si podía ayudarme (con cierta cara de extrañeza al ver a un hombre sudando como un pollo, con la boca llena de arena y colillas del suelo y los dedos crispados sobre el asfalto). Lo que logré articular no pasaba de “Juliaan, Juliaaannnn…” con los ojos inyectados en sangre fijos en su mono azul. El buen hombre me ayudó a levantar, me dió un vaso de agua destilada (lo único que tenía a mano en ese momento) el cual bebí con avidez, para luego decirme dónde estaba Julián. Fuí hacia allí sorprendido por el tamaño de dicho taller. Era enorme (y supongo que aún hoy lo seguirá siendo, teniendo en cuenta que esto me pasó ayer)! Por fín encontré al hombre que buscaba. Le dije que me mandaba Desi y en seguida estuvo muy simpático conmigo. Tanto que me permití bromear cuando me preguntó qué me había hecho el anterior taller. “Hacer, hicieron cosas, pero lo único que hicieron bien fue cobrar!”. Él se rió con mesura, consciente de que está feo reirse de un miembro de su mismo gremio. Una vez metí el coche me preguntó qué quería hacer. Y le comenté que mirara el radiador, el ruidito que hacía, cambiara el aceite… un montón de cosas. Él me dijo que mirarían todo y me llamaría si veian algo que requiriese ser comentado. Me quedé muy contento. Fueron muy amables y no tenía para nada sonrisa de hiena, este Julián. Más bien todo lo contrario, de buena persona. Nos despedimos, recogí la ropa que tengo para el tinte del asiento de atrás (a ver cuando la llevo) y me fui a la parada de autobús.

Cuando llegué a casa me bebí 3 litros de agua, porque si bien el agua destilada me había ayudado a sobrellevar el calor, en cuanto volví a la calle otra vez la sed y el calor me atacaron vilmente. Luego quedé con Maribel y cual pareja de marujos nos fuimos a la compra. Bueno, fue ella. Yo sólo compré lo que se me ocurrió en ese momento: cocacola y salchichas (la dieta de todo buen soltero).

Ocurrieron muchas otras cosas, pero no os quiero aburrir con ellas. Quiero dar la enhorabuena a todos los que han leido hasta aquí. Como premio os daré una palabra: “Rantamplán”. Cuando os pregunte si habeis leido el mensaje de hoy sólo tendreis que decirme esa palabra y así sabré que habeis llegado hasta aquí, por lo que os mostraré mi más sincero agradecimiento.

Beesos y abrazos para todas. Y para todos una palmadita en la espalda.







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