19 Jul 2004

Astracan sale de la cochera

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Con la legaña cómodamente aposentada en mi lagrimal derecho inicio esta semana con la firme intención de terminarla lo antes posible. Sé que es dificil hacer que el tiempo avance más deprisa, pero voy a hacer todo lo que esté en mi mano para llevar a mi vida la teoría de la relatividad.

Este fin de semana ha tenido muchos momentos interesantes, muchos momentos aburridos, muchos momentos divertidos y muchos momentos de sueño. No sabría por cual empezar así que empezaré por el final.

Esta mañana me he pegado un disgusto padre. Resulta que Astracán es mariquita.:shock: Ya, ya sé que es duro para todos el saber: primero que un coche tiene orientación sexual, y segundo que la del propio no es conforme a la inicialemente establecida. Uno espera que su coche pierda el líquido de frenos por una furgoneta o por una moto… y no por un camión u otro coche. Es duro! Pero yo lo querré sin importarme que tenga dicha orientación. Antes de terminar de aceptarlo haré un último intento por arreglar este desaguisado. Lo voy a llevar al taller. Y se lo diré muy claramente a Julián. No me andaré por las ramas. Le diré: “Julián, Astracán pierde aceite!”. Seguro que rompo a llorar por tanta emoción contenida pero no queda más remedio.

Me parece a mí que fue en el taller donde empezó a perder. Es normal, le cambiaron el aceite, a lo mejor se dejaron algún tapón mal cerrado o algo parecido. Confío en que no sea cosa de más de 5 minutos. Me da mucha pena el volverme a desprender de Astracán para que se reforme. Pero no me gustaría que mi coche fuera demasiado “suave”. Se llega a enterar su tío bisabuelo, el Renault 5 turbo…

Nada indicaba esa falta de cochería de Astracán, el sábado se portó como un machote. Llevó de vuelta a casa a 4 mujeres y a mí… pero… vamos a empezar por el principio: El sábado me levanté pronto, a eso de las 8.30 para desayunar con la siempre bien dispuesta Maribel. Fuimos al VIPS y me tomé un café con leche y un panecillo tostado con tomate, sal y aceite que estabaa… estupendo! Después de dar buena cuenta del mismo cogimos a Astracán y nos fuimos a Guadarrama porque Maribel iba a pasar allí el fin de semana. Llegamos, saludamos a todo el mundo (su familia y a sus amigos Paloma y Alberto (su marido). Con Paloma ocurrió algo gracioso: le dije que había venido en mi coche, que era el que estaba “ahí detrás” y ella me dijo “joé! menudo coche!” a lo que respondí, con falsa modestia, que tampoco era para tanto. Con lo que ella insistió “no me creo que sea tuyo!”. Para darle mayor énfasis miré para atrás y le dije que sí, que mirara… en ese momento ví que mi coche era tapado en parte por un Z3 que estaba justo entre nosotros y Astracán. En seguida la saqué de su error y parece ser que se desencantó un poco, porque dijo un “muy bonito” parecido al que diría yo si me llegan a enseñar a la cabeza de ajo ganadora del concurso de la huerta de Matalasparra). Nos tomamos una cocacola, tras lo que partí de vuelta a los madriles dejando en la sierra de Guadarrama una parte de mí :cry:.

Una vez en Madrid me preparé la comida, almorcé y me vestí y puse guapetón porque tenía una boda a las 6, la de Rodrigo y Mireia. Dos buenos amigos (míos, porque ellos son algo más). Todo salió bien, no hubo sustos y salieron atados el uno al otro hasta el fin de sus días. Yo tuve ciertos problemas para aparcar por lo que llegué 20 minutos tarde. Pero entre el retraso de la novia y que estas bodas duran una barbaridad, apenas me perdí la primera lectura. Al entrar tuve la suerte de encontrarme a la siempre encantadora Milú, la cual se volvió a partir de ese instante en mi temporal y convenida pareja de hecho durante la boda (porque luego me abandonó de mala manera :razz: y no volví a verla hasta la cena donde, casualmente nos tocó sentarnos juntos).

El lugar del convite era en San Sebastian de los Reyes (un pueblo… una ciudad de la provincia de Madrid que está pegada a otra llamada Alcobendas. Fijaos en la magnífica distribución administrativa de los pueblos de España que si en S. Sebastian de los Reyes cruzas una calle estás en Alcobendas. ¿Por qué no tienen un único alcalde? Misterios de la vida. Pobrecitos los políticos! Ellos también tienen derecho a comer, no?) y el acceso tampoco era fácil. Vamos, sí que era fácil pero si te indicaban bien. A mi no me indicaron tan bien así que me perdí. Callejeé, di mil vueltas y cuando estaba desesperado llamé a Milú para que me dijera como venir. Me pasó a su padre, el cual me preguntó dónde estaba, a lo que respondí “En un polígono industrial, pero no me preguntes donde”. A lo que me dijo “Vale, pues gira a la derecha. Saldrás a la avenida Europa. Gira a la derecha, verás un restaurante llamado “Tejas Verdes” sigue andando y ahí estará el restaurante. Métete en un descampado que hay al lado, aparca y te esperamos en el patio”. Yo pensé “este hombre está mal, si ni siquiera yo sé donde estoy, ¿cómo lo va a saber él?”. Total que aun así hice lo que me dijo yy… me quedé pasmado cuando vi que punto por punto era lo que tenía que hacer. Me sentí en la película de Matrix. Cuando llegué cogí un teléfono que estaba sonando en recepción pensando que me transportaría a la nave. Pero no fue así y el recepcionista me miró de mala manera cuando en el auricular oí un “oiga… oiga…!” y no me transporté ni nada. Entonces me convencí de que el padre de Milú era una máquina en esto de la orientación trasladada.Os diré que ha nacido para mí un nuevo ídolo: J.C.B.

Una vez en el restaurante, no pude más que ir a la mesa ya que los aperitivos ya habían acabado. Y tenía una sed… Al llegar Juan Carlos (el hermano de Milú) me cedió gentilmente el sitio al lado de ésta. El motivo era el evitar que fuera yo el que cerrara la mesa, detalle que no todo el mundo sabe tener y pocos lo sabemos apreciar como se debe. Desde aquí se lo agradezco de nuevo.

La comida discurrió entre conversaciones, chirigotas, comentarios, secretos y -en menor medida- atragantamientos y eructos. Juan Carlos estaba muerto de sueño porque acababa de volver de un campamento así que habló, cosa rara en él, poco. Así que mi conversación se volcó en mayor medida con el resto de la mesa. En frente tenía a Juan Pablo con su siempre correcta novia Macu. Debido a que estaban en una fase romanticona de su relación, no separaron sus manos en ningún momento, lo que dificultó en gran medida el hecho de partir e ingerir el solomillo. A esta pequeña dificultad se unía el hecho de que hablaran sólo entre ellos entre secretos, esos secretos que suelen hacer los enamorados sobre su amor y planes de futuro y que ellos hacían sobre temas que no terminé de captar. Así que me vi llevado a la conversación que se mantenía a la izquierda de la mesa: Una apasionante conversación sobre el maquillaje femenino. Por lo visto, la base del maquillaje es fundamental para que quede natural. Y la última moda son las bases líquidas, que son fáciles de poner pero que hay que extenderla dando suaves y rápidos golpes con la esponja en la cara, de forma que penetre mejor la base y así dure más. Tomé buena nota de dichos consejos y logré mantener una conversación más normal con Fernando, el cual me contó una hilarante historia sobre lo que le pasó en su viaje a Barcelona que realizó para personarse en un procedimiento. Pobre hombre, la de cosas que le ocurrieron!

Tras la cena nos fuimos al baile. La verdad es que me lo pasé muy bien con las conversaciones que mantuve. Me cansé bastante porque no bebí nada ya que iba con Astracán y me daba miedo el que al verme borracho, el coche no respetara mis órdenes y nos chocáramos. Cuando terminó todo a eso de las 4, había gente que no tenía coche en el que volverse (entre ellas Milú) por lo que ofrecí gentilmente las 4 plazas que sobraban de mi vehículo (cuidándome muy mucho de decir que apenas llevaba 2 meses de carnet). Cuando ví que la compañía parecía agradable no dije nada a ese respecto, ya que me lo guardaba para asustar a alguien que no me gustara que fuera.

El caso es que cogimos a Astracán (que el pobre aún no había salido del armario… bueno, de la cochera) y nos montamos los 5 en él. Se portó como un jabato, no me dejó mal en ningún momento y llegamos al sitio donde habían quedado los de la boda para continuar la celebración. Se bajaron y seguí para llevar a Milú a su casa. Estuvimos hablando de las aventuras de los conductores noveles y de los sinsabores producidos por la incomprensión del resto de los conductores. Me contó también la aventura que pasó con un conductor loco y me quedé asustado. Menos mal que no le pasó nada.

Dejé a Milú en casa y me fui a la mía. Por la calle ví un montón de coches asesinos. Iban haciendo carreras, saltándose semáforos… un peligro!! Por fín llegué a casa y me fui a dormir. Al día siguiente fui a buscar a Maribel a guadarrama y nos fuimos a ver Shrek 2. Al que no la haya visto se la recomiendo. Es buenísima!!

Y colorín colorado, esta historia se ha acabado. (perdonad… es por haber visto shrek 2!). La palabra clave de hoy es Arriquitrán. ;-)







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