Llevaba un tiempo pensándolo y por fín me he decidido: He puesto un apartado de encuestas. Está ahí, a la derecha. Justo debajo del número de personas conectadas. Lo he puesto para saber si realmente debería modificar mis mensajes (intentar hacerlos más cortos, más serios, más divertidos…). Mucha gente se ha quejado de mis largas encíclicas que, como siempre, no sacan conclusión alguna ni moraleja ni nada de nada. Algunos me dicn que no se atreven a pasar sus ojos por tan larga carta. Otros me comentan que al principio da pereza empezar a leerlo pero que una vez se pone a ello lo lee del tirón. Hay quien me comenta que incluso lo tiene que imprimir para que los rayos catódicos no incidan durante demasiado tiempo en sus pupilas, dilatadas por la gran sorpresa que le produce mi descaro al relatar aventuras. Otros, que también lo imprimen, me dicen que es la compañía perfecta para esos momentos de soledad buscada en el baño (vosotros me entendeis).
Como quiera que ya que os aburro con mis tonterías, me gustaría que al menos sufrierais lo menos posible, os solicito muy encarecidamente (porfi, porfi, porfiviris!!) que contesteis de forma sincera y justa qué os parecen mis escritos. No hay forma de saber quien vota que. Ni se registran IP’s ni nada. Uno vota y se acabó. Y con los resultados vamos mejorando poco a poco este blog que me gustaría que lo sintierais como un poquito vuestro:lol:. Venga!! Hacedlo ahora y luego seguis leyendo!!
Ayer fui a buscar a Astracan. Fue un momento duro. Me llamaron por teléfono del taller por la mañana. Y me di cuenta de que tengo que cambiar la titularidad del coche, ya que aún sigue a nombre de mi madre y eso a determinadas personas las desconcierta. Por ejemplo a la mujer del taller. Ya he hablado con ella 3 veces o más y me ha llamado (por desgracia) como 2 veces para decirme que vaya a buscar el coche. Y siempre cuando llama al móvil y lo descuelgo (cuando no lo descuelgo no sé que ocurrirá) se queda unos segundos turbada al oir una voz masculina y dice “¿Maria Dolores Cotoner? La llamamos para decirle que ya tiene reparado su coche”. Los que habeis hablado conmigo sabeis que mi voz no es precisamente aguda, sino todo lo contrario. No sé que proceso mental seguirá esta mujer para hablarme como si yo fuese mi madre. El caso es que yo sigo la ficción de que yo soy mi madre con la misma naturalidad que ella y le contesto “Ah! Muchas gracias, querida. -hay que seguir con la farsa hasta el final- Y dime, ¿a cuanto asciende la broma?” a lo que ella contesta “a [una cantidad desorbitante] euros”. A lo que tercio diciendo “Qué barbaridad!! Ya me he quedado sin vacaciones”. Y ella, sin reir ni nada me dice”Pues lo lamento muchísimo”. Y es verdad, tampoco es como para tomar a broma. Le doy las gracias por acompañarme en el sentimiento y cuelgo para a continuación ir al baño. Encerrarme, abrir el armarito donde se guardan los rollos de papel higiénico nuevos, agarrar uno, llevarmelo a la boca y, mordiéndolo con todas mis fuerzas para amortiguar el sonido, gritar un “Noooooo!!!!!!” que ni el protagonista de “Cementerio de Animales” cuando ve volver a su mujer al final del libro.
Tras este acto de liberación de estress, el cual recomiendo por su gran efecto terapeutico pero que desaconsejo a los que tengan alergia a la celulosa, me saqué la pasta de papel que quedó en mi boca tras el grito y procedo a esconder en mi camisa dicho rollo para ir a la cocina y tirarlo de forma que nadie vea el boquete abierto en el mismo. Si alguien hubiese llegado a verlo habría pensado que teníamos en el retrete un tiburón doméstico.
Tras la labor de ocultamiento de pruebas procedí a ir a mi sitio de trabajo con cara sonriente y los dientes aún doloridos. Ahí mi compañero Mariano que había oido la conversación me preguntó por lo que tenía que pagar, tras decirselo se rió con esa risa histeríca que suena como los chimpances asustados. Esa risa llena de solidaridad que dice de una vez y en pocos segundos “pobrecito, que palo. Cómo vas a pagarlo? te acompaño en el sentimiento. Si es que ese coche es una ruina”. Lo cual agradecí.
Tras terminar mi jornada laboral me fui al banco a atracarl… estoo, a sacar el dinero necesario para el abono de la factura. Tras ello me fui en autobús a casa y de ahí en otro al taller. En el camino hasta ahí estuve pensando en que tal vez se habían equivocado con la cifra o que tal vez se habían confundido de coche… el caso es que cuando llegué, me encontré con José, el jefe de taller y me habló como si fuera familiar directo de Carmina Ordoñez: Mirando al suelo, tartamudeando… tanto es así que le pregunté si realmente estaba arreglado a lo que dijo que sí que ya estaba arreglado y que ya estaba bien. Para asegurarme le pregunté si no volvería a perder agua, a lo que contestó que no. Que habían dejado el coche al relentí durante un tiempo esta mañana y que no había perdido ni nada. Qué curiosa es la ciencia mecánica que a pesar de tocar todo el motor y cambiar prácticamente todo lo que tenga relación con el circuito del agua siempre queda la posibilidad de que siga perdiendo agua. Y es que un motor som muchas cositas…
Tras hablar con José del coche, me fui a pagar el estropicio. Mirando la factura y a favor de quién estaba hecha me di cuenta de que no había equivocación posible. Cuando estaba contando el dinero para pagarlo me llamó Eduardo. Es curioso este chico. No hablamos en meses, pues me tiene que llamar en los momentos más inoportunos. La conversación fue, como siempre, divertida y me ví obligado a colgar porque amistad, teléfono y dinero no se debe mezclar nunca. Terminé de pagar y miré la factura. Me hizo gracia el ver que en las 3 reparaciones que llevo con el coche me han cobrado el líquido refrigerante del motor. Ojalá que no tenga que volver a ver un recibo con un líquido anticongelante detallado en la misma.
Tras esto saqué a Astracán que se puso como loco al verme : se puso a tocar la bocina, encender las luces, dar al limpiaparabrisas… tras calmarlo un poco me monté en él y nos fuimos. Noté que el coche iba mucho más suave que cuando tenía la avería. Para probarlo empecé a acelerar y a apurar las marchas. Parecía un perfecto macarra: Salía a toda velocidad de un semáforo para parar en el siguiente. Como eso no me parecía adecuado para probar el coche, decidí irme a la carretera. Total que salí a la M30 y me puse a acelerar y a acelerar… y cuando iba a 100 por hora e iba a cambiar a 5ª me acordé de los famosos detectores de velocidad de la M30 (su velocidad está limitada a 90) por lo que tuve que frenar un poco y me quedé sin probarlo. Así que un poco molesto por no poder probarlo, me fui hacia casa a ver a Maribel y comentarle mis desvelos. Los cuales entendió a la perfección.
Quiero hoy ir a casa de mi hermana Cuchi y así pruebo un poco el coche. Además, dentro de poco es el 4º cumpleaños de mi sobrina Barbarita, y me gustaría felicitarle tan señalada fecha. No le haré ningún regalo porque ya se lo hice cuando dió la fiesta del mismo, pero los tirones de orejas se los daré. Es una gozada esto de tener que dar solo 4 tirones. A la mayoría de mis amigos les tengo que dar lo menos 3o.
Ya os contaré como va todo… y votad!!
5 personas superaron su miedo al qué dirán y pusieron un comentario:
me entra la curiosidad morbosa de saber cuanto pagaste!! tengo la clara impresion que la compra de Astracan te dejara en la ruina….
p.s. yo ya vote ![]()
ya he votado , por hoy y por ayer …. lo que pasa es que no se si lo he hecho correctamente.simplemente se le da a votar? espero que si, y que mi voto no sea nulo……:???:
Para votar hay que pinchar sobre la opción elegida y darle a votar.
Así de sencillo, mi querida Tuini!:wink:
Carlos apenas tengo tiempo para leer todos tus comentarios…pero no es nada fácil que las personas cuenten sus vidas sin empañcho alguno…eso se te debe reconocer, sólo ponle un poco de pimienta al comentario y tendrás más admiradores…lo digo por experiencia ya sabes a que me dedico.
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