Muchos nos acordamos de las caciones de Toreros muertos, ese grupo que salió a la palestra en España allá por 1985 y nos hizo desternillarnos de risa con canciones como “Mi Agüita Amarilla” o la que he puesto en el título. La canción Mi amigo Manolito es una de mis preferidas. Ultimamente Astracán y yo lo pasamos pipa por las calles de Madrid con el disco que me regaló Desi de los grandes éxitos de toreros muertos. Vamos cantando todas y cada una de las mismas. Pero cuando llega la de Manolito no puedo por menos que subir el volumen y cantarla a voz en grito. Y no es que me sienta gay ni nada parecido (la canción muestra de manera cruda la idiosincrasia propia de un homosexual en los años 80 en España) pero es que me recuerda a tiempos pasados en los que me divertí mucho.
Ayer por la mañana vine a trabajar con esta canción. El conductor que me viera debía de alucinar al ver como cantaba gritando moviendo la cabeza y pegando pequeños botes en el asiento y dándo golpecitos con el dedo sobre el volante. Nada que ver con cómo he venido hoy. Esta vez he venido escuchando la banda sonora de Shrek y, aunque está bien, no es lo mismo porque como es en inglés no se puede más que chapurrear la mayoría y canturrear de mala manera algún estribillo. “A güeison zru de escai” y “andenauer güilson” se repiten demasiado cuando se cantan dichas canciones.
Yo creo que eso es el motivo por el que he cometido un hecho de lo más criticable. No os penseis que me he sentido orgulloso ni muchísimo menos, pero hay cosas que no se pueden admitir. Resulta que yo iba por mi carril y un taxi que iba por mi derecha, al no poder continuar por su carril ha decidido, sin poner intermitente y viendo que iba yo por detrás, meterse en el mío cuando ya estaba encima de él. Obligándome a frenar hasta casi detener al pobre Astracán que iba cantando con la única canción que se sabía del disco. Este hecho me ha indignado de una manera tal que no he podido por menos que fijar mis ojos en la trompetilla que existe en mitad del volante y presionarla lleno de furia y nervio. Es decir, le he pitado. No me siento orgulloso por ello, ni muchísimo menos, lo que me había jurado que nunca haría, lo que siempre pensé que evitaría realizar ha sido en lo que he caido en cuanto se me ha presentado la ocasión. Además, si el taxista hubiese pedido perdón… pero el tío ha seguido como si nada. He llegado a pensar que tal vez en uno de los arreglos me han puesto la bocina al revés y sólo la oigo yo porque vamos…
A Dios gracias no ha pasado nada. No como ayer. Resulta que ayer por la tarde nos fuimos Jaime, Nacho, Eduardo y yo a casa de Luis que estaba de Rodriguez. Fue una velada divertidísima. Resulta que llegué yo el primero, como una hora antes que el resto y esperando esperando decidimos jugar una partida de Ajedrez. La verdad es que a parte de saber cómo se mueven las fichas y cómo se hace el mate del pastor y la salida española, no sé nada del Ajedrez. Y luis me parece que tampoco sabe mucho más.
El caso es que iniciamos una interesantísima partida en la que se mantuvo el intereés hasta que saqué a la reina. No por nada sino porque me la comió Luis. Y ese error hizo que cometiera otro y otro y otro hasta que mi rey, cansado tuvo que abdicar. Fue un acto muy emotivo ese de la abdicación. Hubo discursos de la Reina, del Rey, del Alfil derecho (el izquierdo estaba… (esto es un cotilleo)… flirteando con el caballo derecho. Hubo fuegos artificiales y todo. Tras asistir a tan bonito acto, decidimos guardar el ajedrez y ponernos a mirar su videoteca para ver si me dejaba algun DVD. En ese m0mento llegó Eduardo y luego Nacho tras lo que nos pusimos a jugar al Mus. Increiblemente ganamos Nacho y yo. El caso es que llegó Jaime, nos pusimos a cenar y luego a hablar de todas las cosas. A la 1 decidimos irnos a la cama. Así que encaminé mis pasos hacia el coche y cual fue mi sorpresa al ver que habían arrancado el retrovisor del lado de la acera (el izquierdo) y lo habían dejado encima del capó. Pensé en lo mal nacido que era alguno al entretenerse destrozando la propiedad privada ajena. Cuando cogí el retrovisor y ví que no tenía espejo me llevaron los demonios. Habían arrancado el espejo del cuerpo del espejo!! En ese momento pegué un aullido que debieron de oir en Valencia. Total que esperanzado busqué el espejo por los aledaños (no creo que nadie se llevara el espejo) y lo encontré en un alcorque a 20 metros, cuarteado. Logré ponerlo de nuevo en la carcasa y ésta en el cuerpo del coche. Todo quedó como si estuviera nuevo, pero con la salvedad de que cuando yo miraba al espejo retrovisor veía un mosaico de lo que había detrás. Me sentía en Pompeya con tanto Mosaico.
Ni que decir tiene que se me pasó el buen humor que traia de casa de Luis y empecé a repasar mentalmente en las personas que podían haber lanzado un mal de ojo al pobre Astracáno, por extensión, a mi. Y los que se me ocurrían no parecía que pudieran tener ganas de echarnoslo. Unos por falta de motivación y otros por falta de conocimiento de la existencia de Astracán.
Total que me toca volver a pagar… a no ser quee… se lo quite a otro coche… jejeje… aunque la verdad es que no me siento c0n ganas. Yo no soy así… además, no es tan fácil encontrar un Astra del 93 por las calles de Madrid…
Así que en la reunión que tuvimos en casa de Luis (del tipo “me gusta jugar con mi amigo manolito”) estuvo fenomenal pero yo quiero un coche al que no le pase nadaaaaa…. jooooooooo!!
Sólo un valiente ¿Alguien más?:
no puedo mas que reirme hoy… claro del espejo no tiene mother…. pero sinceramente estaba esperando haber cuando pasaba algo con tu coche!!
¡Sé valiente y pon un comentario!
Por motivo del SPAM dominante me veo en la necesidad de obligar a poner un nombre y un correo electrónico. Si no quereis poner el vuestro os sugiero que el correo os lo inventeis (poned mi@correo.com o algo así). Tampoco pongais la palabra poker porque el comentario se borrará irremisiblemente.




