Ya no queda nada para el viaje a Portugal. Apenas 4 días. Así que me toca encontrar cuanto antes la dichosa E para llevar en la puerta del maletero. Existe la posibilidad de poner las nuevas matrículas, que según me he informado no serían más de 18 euros. Pero Maribel dice que le parece una tontería que el pobre Astracán no va a vivir para amortizarlo. No sé.
El caso es que entre los preparativos está el acopio de información y en eso he contado con la inestimable colaboración de la estupenda Esther. Ayer quedé con ella para almorzar. En la comida me estuvo enseñando una guía que tiene de portugal en la que hablan y mucho de Lisboa. Es de lo más completa. También me dejó un montón de planos y tarjetas de sitios a los que ir. Era como almorzar con un asesor de viajes encantador (o encantadora en este caso). La comida, en paparazzi (un restaurante italiano de la cadena VIPS), estuvo muy buena. No voy a decir lo que comimos porque los nombres son italianos y probablemente me equivoque al escribirlos y Tania me regañe por ello.
Tras el almuerzo (en el que tomamos hasta profiteroles) nos fuimos a conocer a Astracán. Se vió a Esther realmente emocionada al entrar en un coche que ya es leyenda para alguno. Me dijo que era muy bonito, que estaba muy bien y que lo conducía estumendamente (esto no me lo creí mucho, ya que atropellé en la vuelta qe le dí a 3 viejas, 2 perros y un Ronald Mac Donalds). Tras dejarla de nuevo en su flamante C2 me fui a casa. Luego quedé con Maribel, nos fuimos al corte Inglés a cambiar una camisa que me había comprado mi madre y que no me gustaba mucho. No viendo nada que mereciera la pena decidí cambiarla por un bote de “acqua di parma”. Sin embargo luego me lo pensé mejor y decidí que tal vez no fuera todo lo barata que debiera, por lo que finalmente lo cambié por mi ya habitual Eau Savage. Colonia con la que estoy muy contento, además entre las rebajas y lo que le costó a mi madre la camisa me pude comprar un bote grandote de 200 ml.
Tras esto nos fuimos a estudiar la guía de Esther, cosa de la que se encargó la concienzuda Maribel mientras que yo estudiaba la ruta a seguir. Que decepción!! La ruta no tiene pérdida. No es nada enrevesada! De todas formas me la estudié muy bien.
Y por la noche fui a dar una vuelta a chufa, la que está encantada con su nuevo olor a fresa. Mira al resto de los perros por encima del hombro.
En fín, que estoy de vacaciones y no me apetece mucho estar delante del ordenador!!!




