12 Ago 2004

olor a pintura

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Desde que han llegado los pintores a esta Notaría nada va a derechas. Para empezar han llenado esto de papeles y plásticos, no te dejan ir al baño, y para colmo hacen que salte el automático de la electrícidad cada dos por tres. Por suerte, casi todos los ordenadores de esta Notaría tienen un SAI (Sistema de Alimentación Ininterrumpida). Por desgracia, lo que hace que sean casi todos y no todos es mi ordenador. Soy el único sin “pila” (como lo llaman aquí). Tampoco lo necesito… no se va tanto la luz. Además suelo guardar lo que hago bastante a menudo. Son consecuencias de cuando empecé con la informática allá con 15 años. Cuando programaba en mi Amstrad CPC 464 (con 64 KB de RAM) también se iba en casa la luz bastante a menudo (la culpa era de mi pobre abuela que ponía la calefacción -que era eléctrica- al máximo todo el día). El caso es que no he podido escribir el blog hasta ahora.

Por otra parte también he tenido que ir a otra Notaría (me siento como el holandés errante) a hacer que me firmen unos papelotes. Pero ya estoy de vuelta. Han conseguido que no se vaya la luz (a fuerza de quitar los aires acondicionados) y estoy sudando como un pollo, pero por fin puedo escribir el blog.

Ayer fui a certificar, como representante de la Iglesia adulta, que ni Eduardo ni Belén tienen ningún motivo para no casarse. Creo que al menos deberían tener uno pero no dije nada, ya que ese motivo no se corresponde a su condición de personitas humanas, sino más bien a un tema mundano. El motivo por el que yo veía para que no se casaran es que sale muy caro. Pero, claro, eso lo tienen que decidir ellos (junto con sus padres) y si no dicen nada pues yo tampoco. Además el párroco no indicó ningún motivo por el cual pudiera objetar nada entre los que estuviera el “excesivo coste de la celebración del Sacramento”. No había pensado en los años de amistad que llevamos hasta que el cura me preguntó por ello, y llegué a la conclusión de que fue desde los 16 años, una barbaridad si tenemos en cuenta que conozco a gente menor de esa edad que ya se afeita (bueno, eso también es una barbaridad… y más si os digo que es chica). Es decir, mi amistad con la mayoría de la chavalería es anterior a la edad de mi primo Carlos o de mi prima Susana… eso por no hablar de mi amistad con Luis que es desde los 14 años o la que tengo con José Antonio que se remonta a cuando jugabamos al Dungeons & Dragons a los 12 años. Pero la amistad más antigua que conservo (aunque nos vemos de pascuas a ramos) es la de Gonzalo Rueda, que fue mi primer amigo en los Jesuitas, a los 8 años. Pensar que en esa época teníamos todos pelo…

En fín, que me pongo melodramático. El caso es que estoy mayor mayor. Tras la firma y demás el sacerdote se puso a hablar de campos y subvenciones con Eduardo, conversación de lo más interesante para alguien iniciado en la materia y fomentador de la investigación para los legos en la misma. Yo, que me encuentro entre los segundos, inspeccioné bastante bien el despacho parroquial, y me encantó un mapa de todos los santuarios marianos que hay en España. Ésto me recordó a una entrevista a Ortega Cano que hablaba de la gran devoción que tenía a la Virgen del Rocío y a la Virgen de la Paloma y a otras tantas Vírgenes entre las que repartía sus preces. Pobre Ortega! cuando descubra que todas son una se va a llevar un disgusto al comprobar que estaba cargando todas las peticiones a la misma, a la Virgen María. Y es que hay mucho creyente que me parece a mí que tiene un lío bastante gordo en la cabeza. Sin embargo he de reconocer que gracias a Ortega Cano pude sobrellevar mejor la conversación sobre trigo y girasoles que mantenían los labradores.

Finalizada tan apasionante conversación nos despedimos y yo me fui al aeropuerto a buscar a mi madre que venía de Málaga. Mientras esperaba (venía con media hora de retraso) pude ver como salían por la puerta por donde debía salir mi primogenitora, los pasajeros de un avión que debía venir de china ya que vínieron como 7 parejas con una niña china adoptada. Quiero decir que cada pareja llevaba una niñita adoptada, no que compartieran a una las 7. La situación era muy enternecedora. Madres recién proclamadas por su reciente adopción rompían a llorar cuando se veian en casa y con el objetivo de muchos años cumplido. Otras familias montaban un número tremendo al recibir a la recién adoptada: con pancartas, gritos, vídeos, besos… hubo alguna niña que me dió un poco de pena porque tenían el pavor reflejado en el rostro. Es normal, te meten en un avión y te largan a un sitio lleno de gente con los ojos muy abiertos que te empieza a gritar en un idioma ininteligible y te empiezan a pellizcar los mofletes. Pobrecita! Hubo otros que continuamente le decían a la niña “María, mira aquí”, “María mira allá”, “Qué guapa es María…”. Esa también debía estar un poco liada porque ella, convencida de que su nombre era “Tao Shun”, ve como la llaman de una forma extrañisima.

Pero en general fue un momento muy bonito, muchos lloros, abrazos. Enhorabuenas y felicitaciones que para unos padres que no sabían hasta recibirlos qué iba a parecer a su familia su nueva hija deben saber a gloria.

Pero se acabaron los padres y otra vez me tocó esperar. Por fín llegó mi madre que se alegró mucho al verme (hacía 15 días que no nos veiamos). Cogimos el coche y nos fuimos hacia casa. Y la verdad es que ocurrió algo gracioso, estabamos llegando a Avenida de América por lo que empecé a decelerar. Cuando mi madre se dió cuenta me dijo que acelerara que aún faltaba. Le comente qe a 80 Km/h se iba bien y me dijo que no, que le pisara y adelantara al pesado de delante. Así lo hice y hete aquí que me di cuenta de la situación tan extraña que se estaba produciendo: una madre diciéndole a su hijo que acelerara… creo que esto debería ser al revés. Debería decir “¿No crees que vas demasaido rápido, hijo?” El caso es que hasta que no llegamos al semáforo no me dejó aflojar. Frenamos y ya seguimos normal. Hay que ver lo que le gusta correr a mi madre… con razón dice que su nuevo coche no corre….

Tras llevarla a su casa y despedirnos me fui a casa a tomarme un magnífico plato de lentejas que había hecho [censurado] al medio día. No pude comerlo entonces porque quedé con Jaime, Nacho y Luis para comer. Estuvimos hablando del paint ball y de las heridas que teníamos por haberlo practicado. Así como de las agujetas ocasionadas por el piragüismo. Agüjetas que no sufrió superNacho.

El caso es que las lentejas estaban buenísimas. Pero no me acosté hasta la 1.40. Hoy llevo 4 cafés!!







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