22 Sep 2004

No quiero aparcar mas!!

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Ayer por la noche aparqué en sentido contrario. Sé que está mal, pero no pude evitarlo. Había partido de fútbol en el Bernabeu (Real Madrid-Osasuna) y dada la proximidad de mi casa con el estadio, las plazas de aparcamiento escaseaban. En realidad no estaba tan mal. Lo dejé bien aparcado en el final de una calle mirando de este a oeste en vez de oeste a este. El caso es que estaba justo detrás de un contenedor, contenedor al que me había pegado demasiado por miedo a no caber bien. Tánto me pegué que alguien aparcó detrás (invadiendo la mitad del cruce). Lo ví antes de acostarme, y alguien me dijo que iba a tener chungo sacarlo de ahí. Habida cuenta de su mayor experiencia al volante (la verdad es que hasta la experiencia de la gallina caponata conduciendo es mayor que la mía) me acosté preocupado.

Aun preocupado me levanté de madrugada a beber agua. Miré por la ventana y seguía ahí el fiat punto. Detrás del mío. Como centinela vigilando a un preso peligroso. Me acosté pero ya no me dormí pensando en los múltiples problemas que entrañaría sacar el coche. Sonó el despertador y me levanté. Me vestí y salí de casa concentrado en la labor que iba a tener que realizar. Justo antes de meterme en el coche se para otro vehículo (también en sentido contrario) y me pregunta si me voy. Le digo que sí pensando que si no tenía suficiente presión para sacarlo ahora con un coche esperando iba a ser la presión de las presiones (esto es como antes de Sadam se llamaba a la madre de todas las presiones). El coche se pone detrás. Pero se da cuenta de que voy a tener que salir marcha atrás, así que modifica su posición y se pone delante, pero con tan mala suerte que ya han llegado coches de frente y entonces el hueco que me deja para salir es mínimo. Antes de arrancar el coche bajo la ventanilla y me pongo a mirar por todos lados a ver si descubro la cámara oculta. Porque peor no me lo pueden poner!!

Empiezo a maniobrar, y bastante facilmente saco el coche. Realmente [censurado] me lo había pintado mucho peor. Pero como el tontolaba que esperaba para aparcar me había dejado tan poco sitio, he tenido que recular girando hacia el lado del contenedor y a puntito he estado de perder e retrovisor. Por fín lo saco. Me bajo del coche y me pongo de rodillas para agradecer al Señor tanta misericordia con este pobre conductor Novel. Increpo a un conductor que a punto ha estado de atropellarme. Me levanto, sacudo las rodillas y vuelvo a montar en el coche.

De pronto me paro a pensar y digo “¡¡El móvil!”. Me lo he dejado en casa! En seguida pienso un plan, a 2 manzanas de casa encuentro un sitio donde dejar el coche. Voy corriendo hacia casa. A mitad de camino me doy cuenta de que las llaves están en un bolsillo de la chaqueta que está en el coche. Maldiciendo mi despiste vuelvo corriendo a por las llaves. Las cojo, vuelvo a salir corriendo. Cuando quedan 10 metros para entrar en el portal noto un bulto en el bolsillo del pantalón. Lo saco y veo que es mi movil. Riendome de lo atontolinado que soy vuelvo corriendo al coche.

Arranco, salgo escopetado al trabajo. Me doy cuenta de que el sol entra por el cristal de atrás y que el reflejo del jabón incrustado en él me impide ver nada de lo que ocurre de maletero del coche para atrás. Por suerte en seguida el sol se oculta entre los edificios. Me enfado con el tunel de lavado por dejar tan mal el cristal. Me doy cuenta de la tontería que es enfadarse uno con una máquina. Mientras tanto voy avanzando por la castellana que hoy está llenita de coches. Es curioso lo que la gente hace en el interior de sus coches mientras esperan el semaforo. Hay quien se pone a pescarse mocos, los que comienzan a mirarse las uñas, quien se lleva los dedos a la boca y quien hace las 3 cosas seguidas. Lo cual me produce cierta repugnancia.

Por fín llego a la calle de mi madre. Voy buscando sitio para aparcar. Por fín encuentro uno al lado de la izquierda. No me gusta mucho porque es para aparcar en línea, mientras que los de la derecha son para aparcar en batería. Mientras maniobro para meterme veo que a la derecha hay un sitio. Es un poco estrecho pero confío en entrar. Me doy con el lateral en el guardabarros del todo terreno que hay aparcado a la derecha. Me cabreo, voy para atrás y decido meterme en el que había visto antes. La furgoneta que estaba detrás ha esperado pacientemente todo el proceso y no se ha movido lo más mínimo. Se ve que ha seguido mis progresos y ha pensado: “si no cabes… no ves que la bruja del todo terreno lo ha dejado fatal?”. El caso es que gracias al simpático conductor de la furgoneta he logrado aparcar estupendamente. Cuando he salido del coche he mirado como quien no quiere la cosa el lateral de la derecha para ver si tenía algún bollo, pero no. El lateral está sin ningún rayón más.

Hay que ver lo que cuesta moverse por Madrid, eh? Pero sobre todo aparcar y desaparcar. Un infierno. Mientras llegaba oí una propuesta de Izquierda Unida para el ayuntamiento de madrid. Proponían (esta gente vive en el pais de la piruleta y la golosina) que en determinadas zonas de Madrid (los bulevares) se prohibiera circular a más de 15 Km/h. Y yo me pregunto… ¿no retrasará eso el tráfico de toda la ciudad? ¿cómo comprobaremos que vamos a 15 Km/h si los velocímetros empiezan a marcar a partir de 20 Km/h. ¿No son conscientes de que Astracán se recalienta una barbaridad a esas velocidades. La propuesta no deja de ser inteligente. Para evitar los atascos hagmos que todos los coches vayan a la velocidad del atasco. Así no se podrá distinguir entre uno y otro. Ah! Y para el resto de la ciudad se deberá limitar la velocidad a 30 Km/h. Me pregunto los planes que tendrán para la M-30. Prefiero no saberlo…

He de decir que el despiste del movil no ha sido el primero. Es el último de una corta, aunque interesante, lista de olvidos y despistes. Sin ir más lejos, al aparcar el coche en la boda del sábado, me olvidé de cerrar la ventana del copiloto (no sabía que estuviera abierta. La abrió la que iba allí sentada y no me dijo nada). Gracias a Dios nadie entró en el coche ni se llevó nada. El otro día me dejé el coche abierto al ir a trabajar. He de reconocer que es cómodo abrir la puerta del coche sin tener que introducir la llave antes. La vez que peor lo hice fue una (de la que me di cuenta a tiempo, menos mal) en la que dejaba las llaves del coche puestas en el arranque y me iba dejándolo (obviamente) abierto.

Todo esto me hace darme cuenta de que es una suerte que no tenga un coche nuevo o más potente porque probablemente habría denunciado su desaparición hace tiempo. Y yo me reía de Eduardo… Por cierto! Que este viernes es la boda de Eduardo y Belén! Voy en Astracán con Maribel y Luis. No creo que nos pase nada, pero volveré a revisar los niveles del vehículo por si acaso (ahora de forma mucho más profesional). Tengo que preparar las Preces para la boda, llevo toda la semana diciendo “Te pedimos Señor por Eduardo y Belén, porque su hijo primogénito: Carlos, viva feliz y arropado por ellos y su padrino Carlos de Sagarra”. Y cosas por el estilo… a ver que sale…

Ayer vino a comer a casa de mi madre mi hermana Cuchi con mis dos sobrinos pequeños (uno de los cuales es mi ahijado Javier). Qué torbellino de niños!! Ya tienen algo más de un año y están descubriendo el mundo. Van con sus pasitos vacilantes a las estanterías, descubren los mandos a distancia y aprietan todos sus botones mirando la televisión a ver que efectos tiene su tropelía. Compadezco a mi pobre hermana. Ayer entre mi madre, mi hermana y yo no eramos capaces de controlarlos. A ver si os pongo alguna foto de ellos para que los veais…







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