30 Sep 2004

Feliz vuelta a la rutina

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Qué barbaridad!

La de cosas que se pueden hacer en una semana. En esta última semana he hecho tantas cosas que ya estoy un poco cansado de variar. Si os he de ser sincero estoy contento por volver a hacer lo de siempre. Bueno, esta mañana me he despertado un poco desorientado. Resulta que ayer encendí el despertador (está integrado en la cadena de música) y ni miré la hora que estaba puesta pensando que estaría bien.

Resulta que suena el mismo a las 7.30 y, tras unos segundos de preguntarmepor qué estaba Jimenez Losantos en mi habitación hablando a voz en grito me he dado cuenta de que era el despertador. He abierto los ojos y los he dirigido a mi reloj de muñeca. Marcaba las 7.33. Y ahí he empezado un bucle infinito consistente en mirar la hora, preguntarme si era pronto o tarde, decidir que para saber eso tenía que mirar la hora y volver a empezar… así he estado cerca de 2 minutos cuando, consciente de que yo solo no iba a poder descubrirlo, me he levantado y he visto a [censurado] que al verme se ha sorprendido y me ha preguntado si quería entrar yo antes en la ducha. Le he dicho que no, pero en seguida he pensado “Y si esta es mi hora de levantarme?” entonces le he dicho corriendo que sí. Luego he pensado que tal vez la respuesta era no entonces le he dicho: “No lo sé, a qué hora me suelo levantar?” y entonces la persona referida lo ha entendido todo. Y me ha dicho: “Te llamas Carlos, sales con Maribel desde hace un montón, trabajas en una Notaría y conduces a Astracán”. “Ah! A Astracán!!” Le he contestado yo empezando a entender algo. Y ha seguido diciendo “Y la hora a la que te sueles levantar es un poco más tarde de esta hora”. “Entonces -le he preguntado- ¿me puedo acostar un rato más?”. Él, incrédulo aún por el despiste que llevaba me ha contestado que sí, que me solía levantar a las 8. Ya más tranquilo me acosté, pero en seguida me he vuelto a preocupar. ¿Y cual era mi modus operandi? Me levantaba y desayunaba o me duchaba antes? Dios mío, no puede ser que con una semana de hoteles se me haya olvidado el protocolo de actuación en caso de trabajar un día cualquiera. Al final, como no me aclaraba me he levantado a las 7.50 y he desayunado (para no interferir en la rutina su por algún casual no desayunaba en casa). Luego me he metido a las 8.00 en la ducha (el como ducharme lo tenía claro porque lo había seguido haciendo durante estas minivacaciones), luego me he afeitado (cosa que es dificil de olvidar) con mucho cuidado y ya me he acordado de que tenía que sacar la tabla y la plancha para quitar las arrugas de la camisa blanca que me iba a poner.

Realmente es un engorro esto de planchar. Es aburrido e ingrato. Ya te puedes tirar 3 cuartos de hora que te pueden quedar tropecientas arrugas. Menos mal que he podido hablar con la persona esta que me ha aclarado mi vida (no me tenía que haber dicho que salía con Maribel. Eso ya lo sabía! Imaginaos que se me olvida! El susto que me puedo dar en el hotel al despertarme al lado de ella! No por ella, sino por estar al lado de una mujer extraña. Y luego ponerte a pensar que tal vez pudiera venir el novio de ella y pegarme. Menos mal que el novio era yo y no me gusta pegarme con nadie -y menos conmigo- porque si no… El caso es que eso no se ha dado porque me acordaba de que salía con tan santa mujer.

El caso es que hemos estado hablando de la boda de Eduardo y Belén y de todo lo que ha entrañado en la vida propia del grupo de amigos. Para empezar ha entrañado un viaje a Sevilla y olé que no nos esperabamos… o que sí nos esperabamos pero que no sabíamos muy bien cómo hacer. El que no se lo esperaba era el pobre Astracán.

Luego sigo que me voy a comer… ¡¡tengo hambre!! Eso tampoco se me ha olvidado!! :wink:







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