28 Oct 2004

Comer ensalada

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Ayer me volvió a pasar. Así jamás conseguiré estar menos gordo. Mi madre, de forma totalmente premeditada, hizo que me saltara el régimen una vez más. Está visto que sólo podré cumplirlo comiendo en el vips. O, en su defecto, comiendo en mi casa. Aunque claro, ahí tendría un serio problema ya que -al no gustarme las ensaladas- nunca he hecho ninguna ensalada. Debe de ser fácil, sólo se debe meter lechuga cortada (supongo que como la cortan en los anuncios del Burger King, que aunque aparece sólo un par de segundos, creo que he captado la filosofía del corte: perpendicularmente a la vertical de la hoja), tomate en gajos (habiéndole quitado antes el sombrero), un poco de cebolla (esto sé cortarlo bien porque en el anuncio del burger king lo ponen más tiempo), aceite, vinagre y sal (justo en orden contrario al puesto). Lo malo de estoes también el ir a comprar la lechuga. ¿debo comprarla grande o pequeña? ¿cuanto dura una lechuga en la nevera? Y lo que es más importante, ¿cuánto dura una lechuga en la porquería de nevera que tenemos en casa? Esto sé que [censurado] me lo podría decir, porque es muy amigo de hacer ensaladas. Pero siempre se me olvida preguntarle. Digo yo que es porque en mi fuero interno no quiero empezar a comer solo lechuga. Jo, es que ahora viene el frío!!

Yo creo que por la venida del frío por lo que mi madre me hizo saltarme el régimen. Ya que lo que me puso para comer era un plato de lentejas. Desde pequeñito mis padres estaban muy orgullosos de mí porque era el único de los hermanos al que le gustaban las lentejas. También era el único que comía en el colegio, pero mis padres nunca encontraron relación entre los dos extremos. El caso es que siendo pequeño mi madre miraba sonriente cómo me comía las lentejas mientras mis hermanas hacían pucheros y no se las comían. Y yo creo que aún le queda algo de esa ilusión ya que para mí no existe esa máxima tan sabia de “Lentejas, si quieres las tomas y si no las dejas” porque ayer tuve que tomármelas. Para ello esgrimió el tan manido argumento de “Esta es mi casa y…” no sigo porque seguro que todos sabeis cómo termina. No lo reconocen, pero yo creo que antes, cuando tenías un hijo te daban un manual de cómo tratarlo y todos los padres lo siguieron a pies juntillas.

Y es que además yo creo ahora mi madre me da más comida que antes. porque después de las lentejas me puso un plato de bacalao con tomate que no se saltaba un torero. Y cuando le comenté este extremo me lo negó categóricamente y me dijo que antes comía mucho más. Y que además las lentejas no engordaban. Y es entonces cuando comprendí que si la gente engorda no era por lo que ingieren, sino más bien por tragar aire en ayunas. Ya que ningún tipo de alimento tiene la capacidad de engordar. Y la gente haciendo el tontaina reduciendo sus dietas, cuando con un simple pinchacito se puede adelgazar estupendamente.

Como quiera que esta teoría no ma la termino de creer, voy a ver si hoy como en el Vips y me tomo una ensalada toscana. La ensalada que más me gusta del vips (la verdad es que no he probado otra).

Y la báscula!! No me la he comprado! Si es que con este tiempo no apetece comprar nada, ni salir a la calle ni nada de nada. Y lo peor es que aún no han puesto la calefacción en casa, y hace un frío por las mañanas que te espabila rápido. Entrar descalzo en el baño es un ejercicio digno de los fakires más expertos de la India. Notas como te va subiendo la congelación desde la planta del pie hasta bien entrada la espinilla. Y es una fatalidad, porque se te quitan las ganas de todo lo que ibas a hacer ahí dentro. Porque a ver quien es el guapo que se desnuda para ducharse (rayos!! otra palabra que buscarán en el google). El caso es que esta mañana he sido yo el que lo ha hecho (como todas las mañanas) y el cerrar el grifo de la ducha es una dura prueba que exige la máxima fuerza de voluntad. Y no hablemos de lavarse uno la cara con agua fría después de afeitarse… ahí es cuando los gritos pueden despertar a cualquiera.

He llegado a la conclusión de que voy a planchar varias camisas de una vez, ya que abrir cada día la plancha es un rollo. Además, me hace perder un tiempo precioso. He comprobado que podría levantarme 15 minutos más tarde si no tuviera que planchar. ¿Que cómo lo he descubierto? Muy fácil, ayer me puse una camisa sin planchar. Y os digo que es una gozada. No sabeis la suerte que teneis de no planchar a las 8 de la mañana.

En fín, voy a ver si llamo para irme a comer al VIPS porque yo así no sigo!







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