29 Nov 2004

Mosqueados

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http://www.karlankas.net/blog/wp-images/mosca.jpgDurante generaciones se había trasladado en la familia de las moscas el temor hacia los seres de ocho patas largas. Era tan remoto en el tiempo el origen de ese temor que no se sabía muy bien el motivo del mismo. Sólo se sabía que había que hacer todo lo posible por no acercarse a estos seres tan extraños. Cuando eran meras larvas a las moscas ya se les advertía del peligro que corrían si se acercaban a ellos. Y gracias a este temor no habían tenido que lamentar ninguna baja entre sus filas por ataque de estos seres monstruosos.

Tanto es así que ya nadie sabía muy bien cual era el peligro exacto que se corría. Y Surgieron corrientes filosóficas que intentaban descubrir la razón de dicho miedo. Entre las muchas que había existían tres principales: La octopodofóbica que intentaba explicar dicho miedo indicando que estaba fundamentado en el miedo que se siente normalmente al descubrir seres distintos a uno mismo. Esta teoría indicaba que en realidad no estaba probado que los seres de ocho patas fueran malos y de hecho, según las estadísticas, en los últimos 10 años (desde que se creó el archivo de efemérides mosconas) no se había registrado ningún ataque de estos seres a ninguna mosca. Asimismo insistían en calificar a dichos seres de pacíficos y únicamente dedicados a labores de tejido de las distintas redes que gustaban de realizar.

Una segunda teoría, la “igualis at facem igualis at riesgum” (”a igualdad de características igualdad de riesgos”) venía a indicar que si bien no estaba constatado ningún ataque a ninguna mosca, es cierto que se han recogido pruebas de ataques de dichos monstruos a otros insectos voladores tales como las polillas o abejas, lo que parecía poder llevar a la conclusión de que si se presentara la posibilidad, estos seres podrían atacar sin miramientos a las moscas que no tuvieran especial cuidado. Esta teoría era del todo carente de fundamento ya que, como todos sabían, las abejas y las mariposas se alimentaban de nectar de flores. Y este nectar se sospecha que forma parte de la alimentación básica de los seres octópodos. Lo que quiere decir que si las ataca es meramente por defender su alimento.

La tercera teoría abogaba por un trato injusto hacia las “hermanas de ocho patas” que había ocasionado el aislamiento de dichos elegantes seres. Las razones de dicho aislamiento se deben más bien a mentiras y engaños por parte de los moscones de la antigüedad que, debido a rencillas personales, habían ocasionado el distanciamiento excluyente.

En cualquier caso existía un gran misterio alrededor de estos seres, una mezcla de miedo reverencial y de curiosidad extrema que hacían que hubiese muchas leyendas al respecto sobre terribles luchas entre moscas y estos seres que en estos cuentos se les llamaba arañas. También hablaban de la mosca que devolvería la cordura y el conocimiento acerca de estos seres. Según estas antiquisimas leyendas, esta mosca tenía que tener las alas negras y ser más osada y temeraria que el resto.

Los defensores de la bondad de las arañas confiaban plenamente en la venida de esta mosca ya que creian que sería la que mostraría al resto del mosqueo la bondad de las arañas. Y hubo un gran revuelo cuando entre todas las larvas de dicha temporada nació una que tenía las alas negras, la denominaron Mosca At Sholim que quería decir “La Mosca que se hace amiga de las más lejanas criaturas”. Desde su nacimiento se la educó de forma que conociera perfectamente toda la sabiduría y todas las teorías existentes hasta ese momento sobre las arañas. Según fue creciendo fue siendo consciente de su importante misión. Cuando ya llegó a la edad adulta decidió que tenía que cumplir con su misión, así, reunió al gran consejo mosqueante (formado por las arañas de más de 3 meses de edad, es decir, las moscas más ancianas de la charca) y les dijo que se reunieran todas cerca de la guarida de la Araña Mayor, la araña que todos habían visto desde que nacieron. Que ella iba a ir a dialogar con la araña para devolver las buenas relaciones rotas entre las arañas y las moscas. Hubo dentro del consejo quien le intentó quitar esta idea de las antenas ya que la calificaban cuando menos de temeraria argumentando que desde siempre habían sido enemigos naturales, como las colas de las vacas que matan a las moscas a traición. At Sholim se rió de semejante aseveración y dijo que dadas las teorías más recientes las arañas eran pacíficas como un perro pachón. Como quiera que no cejaba en su empeño y que hablaba con especial engreimiento jactándose de la senectud del consejo, y habida cuenta del gran apoyo popular con el que contaba, las moscas del consejo accedieron a sus peticiones.

Al cabo de unas horas ya estaba todo organizado, todas las moscas (con gran expectación) se reunieron delante de la tela del gran enemigo. Lo hicieron a una distancia prudencial porque, a pesar de lo que pensaba la mayoría, esto es: que no era peligrosa, las creencias arraigadas del pasado eran las creencias arraigadas del pasado. Apareció de pronto At Sholim volando despacito delante de la multitud, saludando con sus patas mientras se acercaba a la gran Araña.

Según se fue acercando la gente se fue quedando más y más callada hasta que se formó un silencio nunca visto en una reunión de moscas. La heroina del momento se acercó a la distancia de una antena de la araña y se puso a hablar con ella. Era un momento histórico. Nunca hasta entonces había ocurrido algo parecido. Todas las moscas estaban con sus oculos abiertos al máximo al ver que se podía cumplir la profecía. Tras un momento de diálogo la araña invitó a la mosca a sentarse en su cómoda red. En conversaciones en el vertedero, siempre era uno de los temas predilectos lo cómoda que parecía la red de seda que servía de asiento al ser de las ocho patas. Y vieron como era invitada su representante a sentarse junto con la gran octópoda. La mosca aceptó llena de confianza. En ese momento la Araña la puso entre sus patas y empezó a envolverla en esa seda de la que estaba hecha la tela. Lo que en principio parecía una práctica de bienvenida, habída cuenta de los zumbidos alocados de Al Sholim, en seguida se sospechó un ataque en toda regla, ataque que se convirtió en certeza cuando la araña hicó sus colmillos paralizantes en la pobre mosca de moscas y se la comió delante de toda la comunidad. El shock se hizo con todas las moscas. Todas lloraron por sus infinitos óculos y los más sabios se dieron cuenta de la gran verdad que encerraba el oráculo. Porque les había enseñado toda la verdad sobre la Araña y les devolvió la cordura al darse cuenta de que las teorías antiguas eran ciertas. La araña era un enemigo para las moscas. En seguida se erradicaron todas las teorías que hablaran de lo contrario y al que osaba hablar en favor de las arañas se llevaba a la guarida de la gran araña para que probara en sus carnes la mentira que promulgaba. Gracias a dicha práctica (que en seguida se dejó de hacer por cruenta) se logró evitar que ninguna mosca más muriera en manos de una araña en los diez años siguientes. Cuando ya habían muerto todas las moscas que habían vivido esa brutal experiencia y también sus hijas y las hijas de sus hijas y todas las generaciones de moscas hasta la vigesimo quinta posterior, cuando ya habían pasado más de nueve años desde aquél hecho relatado de padres a hijos surgió la pregunta entre las moscas de ¿por qué tememos a las arañas? Y se empezaron a elaborar diversas teorías…







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