17 Dic 2004

y el beso (la anciana 3ª parte)

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http://www.karlankas.net/blog/wp-images/beso.jpgFrancisco volvió en sí para ver a la misma anciana sentada en frente de él. “Lo que pedí fue no perder nunca la ilusión por vivir” contestó. “¿Y no se te concedió?” preguntó confiada su interlocutora. “Sí, claro que sí. Y es por eso que… me cuesta dar lo que me vienes a pedir”, contestó el chico con la vista clavada en la taza de café, frío ya, al que ni siquiera le había echado el azucar. “Si te sirve de consuelo -le comentó la mujer de negro- no es necesario que me lo des. Te lo puedo quitar yo, ya que me pertenece”. El hombre levantó la mirada apesadumbrado y con expresión de repugnancia ante la idea que le proponía la amable anciana. “Me pertenece -continuó- desde el momento en que sellaste el pacto con el pozo de los suspiros… incluso puede que desde antes”. El chico hincó los codos en la mesa y se frotó las manos, tenía frío a pesar de que el ambiente en ese café era de lo más cargado. Mientras lo hacía se dió cuenta de que daba la impresión de ser una mosca frotándose las patas y dejó de hacerlo para depositar de nuevo las palmas sobre el frío mármol de la mesa bajo la atenta mirada de la mujer. “No pensé que fuera a ser tan pronto -dijo con voz queda- pensé que sería mucho más tarde”.

“El momento lo determinas tú -le dijo la anciana intentando animarle pasando su brazo por detrás de sus hombros- yo sólo he venido porque me has llamado”. “¡¡Yo no te he llamado!!” dijo Francisco con la ira contenida en su voz y dibujada en su cara. “Sí lo has hecho, se ha cumplido lo que dijiste. En el fondo es librarte de una pesada carga. Míralo así. Si no tuvieras tal carga no habría tenido que venir”. Francisco levantó sus ojos llenos de lágrimas y dijo suplicante “¡Pero yo quiero luchar! ¡Quiero salir adelante! ¡Quiero ser responsable!”.

-Eso me temo que es imposible para alguien que ha pedido ser siempre un niño- dijo la de pelo blanco.
-Pero lo pedí siendo un niño!!! -gritó Francisco.
- Pero lo pediste, mi querido niño, lo pediste. Pediste seguir siendo un niño toda tu vida, teniendo la alegría de un niño y la despreocupación de tal. Ofreciendo a cambio que, si algún día dejaba de serlo, podría llevarse el pozo tu vida por no querer sufrir. Pensaste que en realidad se te concedían dos deseos, pero lo cierto es que dabas demasiado para lo que pediste. Y ahora es momento de que pagues tu deuda -dijo con la eterna comprensión reflejada en su voz - Es momento de que partamos.

Francisco comprendió que nada podía hacer para engañar a la muerte, esa señora anciana toda vestida de negro pero con el aspecto atractivo de la eterna novia con la que siempre acabamos casados. Tarde o temprano. “¿Y qué tengo que hacer?” preguntó resignado. “Ven, dame un beso” contestó la muerte con pesar. Sabía que no tenía que haber llegado ese momento tan pronto, sabía que grandes cosas aguardaban ser hechas por Francisco, pero éste, siendo un niño apostó por un décimo perdedor y hoy le tocaba pagarlo. Con pesar le dió ese último beso que a Francisco le supo tan dulce, ese beso…

A la mañana siguiente le descubrieron en la calle, sentado en un banco. Con la paz reflejada en su faz. Frío. Muerto. Dicen que en uno se sus bolsillos había una carta muy antigua dentro de un sobre que ponía “Al rey” y que tenía un membrete con una K y una N. La carta constaba de dos partes, una primera escrita con caligrafía antigua, elegante y una segunda escrita a toda prisa por Francisco que, sabedor de que iba a morir, escribió su despedida. El policía que encontró el cadaver leyó la carta y se quedó perplejo al ver lo que ponía:

Por fín estamos a viernes

Llevo un par de días costándome conciliar el sueño ¿puede ser que por fín me haga efecto el Nescafé? Antes me tomaba siempre uno antes de acostarme y dormía como un lirón pero se ve que me estoy haciendo viejo. Puede que sea que durante una semana estuve tomando descafeinado y, al hacerlo, rompí el embrujo de inmunidad a la cafeina que tenía… no lo sé. El caso es que estoy cansadete cansadete.

El articulillo que escribí ayer me sirvió para conseguir dos cosas: una, que mi cuñado Javier decidiera regalarme corbatas (lo cual agradezco sobremanera) y dos, que mi hermana Cuchi me diera el planing completo de los emplazamientos de cenas y comidas para las próximas fechas. Lo cual también está genial porque así no le doy un disgusto a mi madre diciéndole que no sé dónde son las distintas celebraciones.

El pobrecito Astracán está un poco pachucho. Resulta que le tengo que cambiar el aceite. Es increible, se lo cambié a finales de julio. Pero con tanto viaje… es que he ido a Sevilla, a Lisboa, a Córdoba, a Ávila, a Torrecaballeros (mira que no venir, Pauvkla…!), a Salamanca… y claro, en tan poco tiempo he hecho más de 8.000 Km. y cuando ayer quise comprobar el nivel de aceite, la varilla goteaba como si fuese agua. Está negro negro y tiene la textura de una sopa de estrellitas muy espesa. Total, que hoy voy a ir a Midas a que le cambien el aceite y los filtros. Ayer fui a preguntar para ponerme en antecedentes. Entré y pregunté “Hola buenas, qué hace falta para que me cambien el aceite del coche… -al darme cuenta de lo estúpida que sonaba la pregunta corriendo añadí- a parte de traer el coche”. “Pueees…. ” me contestó el hombre sin comprender. Entonces le expliqué “Quiero decir, que si tengo que esperar a que me cambien el aceite o si lo puedo dejar y recogerlo luego más tarde?”. “hombre! -me contestó- en este sitio acepta coches sin petición de hora, entonces depende… hay que quitarlo luego.” Pero cuanto tardan en hacerlo?” pregunté yo. “De 2 a 3 horas” contestó. “Pero si yo lo traigo y no hay nadie delante…?” pregunto yo al ver que no nos entendíamos. “Ah! pues una hora más o menos”. “Muchas gracias” concluí. Y me dijo “Tenga usted!” mientras me alargaba una tarjeta con el teléfono. Entonces le pregunté “Pero para qué quiero el teléfono si no se puede pedir hora?” a lo que me contestó con un encogimiento de hombros como queriendo decir “A mi no me mire, yo le lo he dado y usted se lo queda!”.

Tras esto fui a buscar a Maribel al trabajo tras lo que dimos un bonito paseo por San Chinarro. No porque quisieramos, sino porque me perdí de mala manera. Es increible todo lo que ha crecido ese sitio… Cuando llegamos a casa estuvimos hablando un ratito y la llevé a casa ya que estabamos muy cansados. PEro me prometió que hoy cenaríamos por ahí así queee….

Veamos qué nos depara el día de hoy…

Cuando interrogaron al policía prometió que el anterior era el contenido de la carta original, pero cuando el Fiscal abrió el sobree sólo pudo leer con letra temblorosa “Cuidaaado, cuidado, no te acerques al pozo, que de ilusiones vive y para alimentarse te las quita”.







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