28 Dic 2004

Regalos Inesperados

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http://www.karlankas.net/blog/wp-images/vasijas3.jpg Esta tarde al llegar a casa he descubierto un sobre enorme encima del teclado del ordenador. Ese es el sitio elegido por [censurado] para dejarme cualquier cosa a mi atención, por lo que he sabido que era para mí. Corriendo he ido a investigar qué contenía. Era uno de estos sobres forrados por dentro con papel de burbujas de aire para proteger su contenido. Lo he levantado y sopesado. No parecía pesar mucho. Toqueteándolo he descubierto una caja como las empleadas para guardar las plumas y los bolis que a todos nos han regalado por nuestra primera comunión (en el caso de algunos la única). No sé si sabeis a los que me refiero. Son estos bolígrafos de parker o de inoxcrom… bueno, el caso es que he llegado a esa conclusión: alguien me envía unos boligrafos, pero… ¿quién? Corriendo he mirado lo escrito en el sobre y tras descubrir ni nombre y dirección perfectamente escritos con una caligrafía impecable, he leido el nombre y dirección del (la, en este caso) remitente. Era Miriam, una querida amiga peruana que ya me ha sorprendido más de una vez con envíos de lo más variado: empezó con una tarjeta de felicitación navideña, siguió con el tapiz que tengo en el salón de mi casa y ahora continúa con esto.

Lleno de emoción intento abrir el sobre levantando la solapa, pero estaba pegada y luego asegurada con papel adhesivo. Tras varios intentos me desespero y decido cortar por lo sano. Rasgo el sobre y miro en su interior. Veo un sobre más pequeño y la caja. Podría decir que abrí la carta para leerla y quedaría muy bien, pero mentiría. Me abalancé sobre la caja y la abrí pensando que tal vez no fuera el bolígrafo dado el aspecto rústico de la misma. Al destaparla veo con sorpresa que dentro había 5 pequeñas cosas envueltas en papel. Tras mirar la tapa saco la primera de las “cosas” está dura. LA desenvuelvo y veo un diminuto cántaro profusamente decorado con dibujos geométricos. Podría definirse como decoración étinca. La verdad es que me pareció genial lo bien que estaba hecho. Animado con este primer descubrimiento fui abriendo uno a uno todos los demás y cuando tuve todos abiertos y delante de mí pensé: “Ya tengo los cacharros de cocina para cuando vuelva a hacer régimen!”.

Tras observarlos e intentar amontonarlos todos formando un megacántaro como si de un transformer se tratara (sin ningún éxito), me acordé de la carta . Abrí el sobre y dentro había una felicitación de Navidad muy bonita y una frase escrita por Miriam. La frase era “Con mucha estima y admiración por tus Historias, Miriam”.

Hete aquí que me puse a pensar y llegué a la siguiente conclusión: Esta es la primera remuneración que recibo por el blog que teneis la desgracia de leer. Tras el intento infructuoso de recibir algún ingreso que me ayude a reparar al pobre Astracán (totalmente infrucuoso este) -poniendo un botón de paypal- pensé que no iba a recibir nunca ninguna ayuda. Craso error el mío. Cierto es que a Astracán no le va a ayudar mucho, pero es un detalle precioso que agradezco mucho mucho. Imaginaos: ir a comprarlo, elegirlo, envolverlo, meterlo en un sobre, mandarlo… un montón de molestias se ha tomado Miriam sin tener por qué.

Desde aquí quiero agradecer a la mencionada amiga este gesto tan amable. Y reconocer que aún no sé dónde pondré los “cacharros”, pero sé que en cuanto me ponga a hacer régimen voy a usarlos. Espero que el régimen no me dure demasiado porque temo morir de inanición, pero bueno…







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