Preston era el escarabajo más fuerte del mundo. Al menos eso era lo que pensaba él. Nadie podía compararse con su fuerza, inteligencia y rapidez. Se había medido con todos los insectos del jardín y había llegado a esa conclusión. Era el ser más poderoso del universo. Nadie sino él era capaz de mover con sus patas traseras bolas de estiercol de semejante calibre y gracias a él no tenían arañas en su jardín. Él las había echado destrozando sus telas de araña.
Era el más admirado del jardín y esto -no nos engañemos- le encantaba a Preston. Cada día se paseaba por el jardín para ser saludado por todos los insectos, para dejarse ver y poder oir que era el más fuerte de todo el universo. Estaba tan contento y se sentía con tanta energía que se le quedaba pequeño el jardín. Cierto es que para muchos era una basta extensión de terreno que la rápida hormiga tardaba cerca de 3 semanas en cruzarlo de punta a punta. Y nunca habían pasado más allá de los inmensos arcos de metal, ya que según comentó el anciano caracol, más allá nadie sobrevivía. El gran Preston pensaba que esto se debía a que ningún otro insecto ha sido tan fuerte y valiente como él. Pero que él sería capaz de conseguir descubrir qué había más allá.
Una soleada mañana de agosto decidió que tenía que ser ese día. Se preparó durante toda la semana, se despidió de sus amigos y se pertrechó para el viaje. Cuando salía de los arcos todos los insectos salieron a decirle adios y se hizo una gran fiesta en el jardín que cuentan las crónicas que fue la mejor y más largas de todas cuanto han hecho los insectos. Según se dijo llegó a durar 2 horas. Muchas polillas pasaron toda su vida en fiesta gracias a la despedida a Preston.
Todo el mundo en el jardín comentaba la valiente osadía de Prescon y comentaban lo valiente que era. Llegaron a hacer apuestas sobre el final de su gesta. Todos esperaban que regresara antes de dos semanas. Cuando había pasado una semana recibieron una carta. Todos locos de alegría se la llevaron al caracol para que se la leyera. Todos pensaban que sería de Preston, aunque no se daban cuenta de que Preston tampoco sabía leer ni escribir. El caracol la cogió y comentó: “Tiene en su membrete una K y una N entrelazadas… no recuerdo a nadie con esas iniciales”. “¡¡Debe de ser las iniciales de donde este ahora!!!” gritó una hormiga después de un tiempo de turbación. El resto de los insectos afirmaron sonrientes al recuperar la esperanza “claro, es eso!! claro!! viva Preston!!”. Y se callaron para oir la lectura del sabio caracol, que aunque no fuera insecto le habían adoptado como tal desde que un día cayó al jardín lanzado, segun cuentan, por encontrarse encima de una lechuga.
“Aquí pone -dijo el caracol- lo siguiente:”
La vida de rodriguez
Ayer se fue Maribel a una una convención de trabajo y creo que no la veré hasta el domingo. Esto me hace pasar a calificarme “Rodriguez” con todo lo que ello implica. Para empezar ayer salí del trabajo más tarde que nunca. Como nadie me estaba esperando para tomar nada, me permití el lujo de trabajar tranquilamente. Cuando salí me fui a una tienda de informática a buscar unas cosas que había encargado y luego me fui a casa dando un paseo. La tienda estaba en Plaza de Castilla por lo que (como ya sabreis los que sois de Madrid) tampoco fue un paseo demasiado largo, apenas media horita andando. La verdad es que en cierta medida es bastante más relajado el que nadie esté esperando a uno pero también es bastante aburrido. Este aburrimiento hace que te vuelvas más abierto. Al pobre hombre de la tienda de informática le di la tabarra contándole mi vida respecto a una tarjeta que llevaba para cambiar. El chico me daba la razón pero yo notaba en su mirada la expresión de tedio y de desear que termine la verborrea para poder cerrar la tienda cuanto antes.
Al medio día quedé a comer con la siempre encantadora Pauvlka que me comentó que se iba a comprar un piso con su compañera de idem. La argumentación que esgrimió me pareció de lo más convincente: preferían estar invirtiendo en algo para ellas que gastar el dinero a lo tonto en un alquiler. Esto lo pensé y llegué a la conclusión de que sólo lo pueden hacer dos mujeres (o tres o cuatro) poorque el solo pensar hacer lo mismo con [censurado]… si ya lo dice la historia! ¿Qué hicieron Rómulo y Remo? ¿Y Caín y Abel? Dos hombres viviendo mucho tiempo juntos (sin ser homosexuales) terminan matandose uno al otro… no así con las mujeres por lo que me alegro por Pauvkla.
En la comida estuvimos hablando de todo un poco, la verdad es que hacía mucho tiempo que no nos veíamos así que nos pusimos al día con respecto a nuestras vidas. Por lo visto van a trasladar su lugar de trabajo desde la Bolsa hasta Boadilla del Monte (¡¡¡Boadilla del Monte!!!) que está como a tres pasos al norte a contar desde el quinto pino. Pobrecita… va a tener que hacer cada excursión para irse a trabajar… Así que convenimos que ibamos a aprovechar y comer la mayor cantidad de veces juntos para poder acabar hartos el uno del otro y así alegrarnos del cambio de sede de su empresa.
El menú de la comida, una vez superada mi incapacidad para realizar cualquier tipo de régimen fue el siguiente: de primero tomamos una riquisima pizza proscuito e funghi (a mi me suena a proscrito Fun We pero por lo visto se refiere al jamón de york y a los champiñones… no me pregunteis qué es cada cual porque no tengo ni idea) seguido por unos taglialini (espaguetis de sección cuadrada en vez de redonda) con salsa de 4 quesos (al que añadí queso rallado para percibir su sabor con mayor intensidad) y terminamos con un magnífico sorbete de limón. Para colmo de bienes Pauvkla me tenía reservada una sorpresa: cuando trajeron la cuenta me la arrebató de los dedos con la presteza y velocidad de la inteligente águila real (que diría Félix) e insistió en pagar ella. Yo intenté hacerla recapacitar pero estaba tan lleno y su voluntad aparecía tan resuelta que no pude por menos que rendirme en el tercer de verdad (creo que esa es la cantidad estipulada de insistencia. menos resulta grosero y más veces resultan molestas). Tras la comida regresé al trabajo tan contento y feliz.
Por la noche estuve en casa viendo alguna peliculilla que tenía por casa y bebiendo cocacola light (puedo estar sin Maribel, pero eso no signifique que me quede sin mi cocacolita). Me acosté algo tarde y esta mañana me he levantado también con cierto retraso.
Al coger el metro otra vez me he encontrado con la estampa de cuando cojo el metro demasiado tarde: llenazo. El primer tramo no ha estado del todo mal, ya que en la línea 9 no había tanto lío. Pero al llegar a la linea 2… aquello ha sido el acabose.
Cuando se abrieron las puertas se montó todo el tropel de gente que había en el andén, dejándonos a un señor y a mí fuera. Nos miramos y, como si fueramos un grupo de operaciones especiales, el hombre me señaló con la mirada el lado izquierdo de la puerta en donde podría caber yo, o al menos servirle al conductor de motivo para no cerrar la puerta hasta que no nos encontraramos todos dentro. Al entrar alargué la mano para apoyarme en la pared de mi izquierda(ya que estaba en la cabecera del vagón), entre las cabezas de los que estaban ahí. De pronto, el chico (que podríamos calificar de imbecil si no fuera que al hacerlo descalificamos a las pobres personas con alguna minusvalía psiquica) que estaba en la esquinilla empujó mi brazo… no… dió un manotazo a mi brazo que -debido a lo inesperado del golpe- fue fofo hasta la cabeza de una señora. Menos mal que mi cerebro reaccionó en seguida y logró dar la orden de interrumpir la trayectoria para evitar el fatal golpe aunque no evitó que llegara a tocar la hermosa cabellera de tan inocente mujer (al menos enel tema que aquí tratamos). Total que me volví a él y con voz de cabreo (la sé imitar muy bien) le dije “Cuidado!” a lo que me contestó “No, cuidado tú!” con el tono chulesco de los que no son conscientes de su propia estupidez. Entonces le tuve que explicar: “No, cuidado tú porque por tu culpa casi doy un manotazo a esa señora”. Y entonces en un derroche de falta de inteligencia, haciendo ver claro a todo el vagon que él no iba a ser, precisamente, el que descubriera la vacuna contra el cáncer me dijo “A ver si todavía te vas a bajar del vagón”. Si nos hubierais visto… estabamos como sardinas en lata y el tontolaba este aún pretendia intentar hacerme bajar. La verdad es que el pensamiento idealista de la juventud cobró forma en esa tonta frase.
Frase que recibió como respuesta un desafiante “Uuh! Que miedo!” dicho en un tono paternalista que espero que le sentara mal. Debió de pensar que lo decía en serio -la inteligencia que demostró inclina a pensarlo- porque se calló satisfecho. Luego en el trayecto, analizando las posibles consecuencias de nuestra riña llegué a la conclusión de que si hubiese querido pegarme iba a tenerlo dificil porque parecíamos, todos los del vagón, piezas de un puzzle tridimensional. Más pegados no podíamos estar.
Total que por fín me bajé y ahí acabó todo. Cuando empecé a andar pensé “¿Habría tenido esta disputa si hubiese ido con chaqueta y corbata?”. Por si acaso el lunes vuelvo a ir al trabajo con traje. No vaya a ser que terminen rompiéndome la nariz.
Cuando el caracol terminó de leer todos quedaron muy perplejos. Primero por ver como en una hoja tan pequeña cabía tanta información y segundo porque no aparecía ninguna referencia a Preston.
Aún estaban pensandolo cuando María, la hija de tres años del los Rodriguez, que estaba jugando con su pelota nueva en el jardín fue llamada por su madre para comer. Fue toda orgullosa con su pelota debajo del brazo y apenas vió a su padre dijo “Papá, papá! Hoy he pisado a un bicho malo que se paseaba por el camino del jardín. Mira!” y mientras tanto levantaba su pie para dejar ver al señor Rodriguez los restos de las tripas de Preston el aventurero. El padre miró con escaso interés la suela y con ese mismo tono le dijo a la niña “Ah que bien!”. “Es que era un bicho malo que trataba de invadirnos, papá!” contestó la niña llena de indignación por el escaso entusiasmo de su padre. “Sí, como el caracol que echaste a los setos para que enseñara a las hormiguitas a leer…” le contestó el padre. “Así es”, contestó la niña satisfecha pensando que su padre lo había entendido todo, “así es!”.
3 personas superaron su miedo al qué dirán y pusieron un comentario:
Vivan los Rodriguez…………. porque eso significa que las chicas nos lo estamos pasando pipa!!:lol::lol:
Así todos contentos! ![]()
dios mio…pense que la enlokecida er aioooooooo jejeje
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