Hace unas semanas decidí que la salud era muy importante y que por tanto debería cuidarme un poco más. Así mismo inicié una campaña de amortización de la póliza de Sanitas. La unión de esas dos campañas es similar a unir una cerilla a un cartucho de pólvora. Decidí descubrir qué cosas eran las que tenía que hacer ver por un especialista. Después de mucho pensar llegué a la conclusión de que debería hacer lo que hace tiempo quise que me miraran un bulto que tengo en la muñeca derecha. La apariencia es similar a un hueso desencajado. Pero no lo está. Consultada Desi, la magnífica fisioterapeuta amiga de Maribel, me comentó que tenía toda la pinta de ser un Ganglión.
Durante muchos meses lo he tenido sin que me molestara, pero dada mi campaña de salud y habida cuenta de que últimamente me molesta bastante cuando estoy escribiendo (con un teclado. Porque con un bolígrafo no sé si me acordaré). Total que decidí llamar a un hospital que tengo enfrente de casa para pedir hora. Llamado al teléfono que aparecía en la página de Sanitas, me informaron de que ese no era el teléfono. Y yo me pregunto, si ese no es el teléfono para qué lo dan. (more…)

Acerco mis manos temblorosas al teclado para juntar las fuerzas necesarias para relatar lo que cualquier otro propietario se hubiese negado a aceptar. Intento descifrar información de esta maraña de sentimientos y de ira que invaden cada rincón de mi cabeza, para que logreis saber cómo me siento… como se siente. Y es que la victima de lo que voy a pasar a contar no es otro más que nuestro querido y nunca suficientemente enaltecido, astracán.
Realmente me ha sorprendido la de gente que tiene interés en que me quede en el apartamento viviendo. Con el interés de la casera sabía que contaría. Durante toda la conversación telefónica que mantuvimos no paró de repetir que nos echaría de menos a [censurado] y a mí. Lleno de ilusión ante tan bonita frase le pregunté “¿Pero por qué nos va a echar de menos, si seguro que tiene hijos que la cuidarán!”. A lo que me contestó “No, si os echaré de menos porque pagabais el alquiler con regularidad!!”. Comprendiendo que Quevedo tenía más razón que un santo al decir aquello de
Juan Pablo… Segundo!!


