20 Abr 2005

Imposible Huida

Archivado en: (Tardarás en leerlo 3 minutos con 30 segundos)

http://www.karlankas.net/blog/wp-images/casita.jpgRealmente me ha sorprendido la de gente que tiene interés en que me quede en el apartamento viviendo. Con el interés de la casera sabía que contaría. Durante toda la conversación telefónica que mantuvimos no paró de repetir que nos echaría de menos a [censurado] y a mí. Lleno de ilusión ante tan bonita frase le pregunté “¿Pero por qué nos va a echar de menos, si seguro que tiene hijos que la cuidarán!”. A lo que me contestó “No, si os echaré de menos porque pagabais el alquiler con regularidad!!”. Comprendiendo que Quevedo tenía más razón que un santo al decir aquello de “Poderoso Caballero es Don Dinero” cambió la expresión de mi cara. Cuando me acuerdo de aquel episodio siempre me consuelo pensando “pero nos echará de menos”.

A parte de la casera, como ya he dicho, hay mucha más gente que quiere que me quede. Por ejemplo la empresa con la que tengo contratado el ADSL. El otro día llamé para saber cómo demonios me daba de baja de este servicio y tras hacerme esperar un rato con la tortura de oir una pieza de música clasica interpretada de forma monofónica al más puro estilo de movil de primera generación, una señorita me atendió diciendo que se llamaba Carmen. La verdad es que en ningún momento te ves en la necesidad de usar su nombre, por lo que encuentro del todo inútil ese dato. Es como si la persona que descuelga el teléfono dijera: “ya punto com. Tengo una talla treinta y seis de pie”.
Yo para que no caiga en saco roto tal dato digo siempre “Buenos días, Carmen” pero ni te contestan ni nada. Están ávidos por oir tu pregunta ya que tienen veinte más esperando. Así que un día voy a ver si son tan desconsiderados si les digo algo así como “Que te den por saco, Carmen!”. Supongo que se comportarán exactamente igual ya que esta gente me da que traga a diario las quejas más variadas que se podrán imaginar.

El caso es que tras preguntar el sistema para darme de baja, contratacó con otra pregunta “¿Cual es su número de teléfono?” tras contestar y esperar unos segundos oigo su voz insolente diciendo “Muy bien, señor Segorra, para darse de baja debe mandar una carta al apartado de correos número tropecientos no sé cuantos indicando que quiere darse de baja, su número de contrato y una fotocopia del DNI. Dudando el motivo por el que indignarme, noto como el enfado va surgiendo, como espeso alquitrán, del interior de mis entrañas. Al final, logrando contenerlo, consiguiendo mantenerlo alejado de mis cuerdas vocales logro decir: “Es Sagarra” a lo que me contesta confusa “Quién se agarra?”. “No, -digo pausadamente para que la ira no surja cual geiser- mi apellido, es, Sa-ga-rra”. Comprendiéndolo al fín se disculpó diciendo “Perdone, señor Segarra. No volverá a ocurrir”.

Comprendiendo que era imposible lograr que dijera mi nombre bien opté por hacer mostrar mi repulsa por la forma de en que había que darse de baja. “Pero no cree que sería más sencillo un correo electrónico? o un fax? Mire que estamos en la época de la revolución tecnológica y esto de mandar correos me suena a la época decimonónica” le comenté. “No, lo siento, tiene que ser así. Además, veo que su periodo de facturación termina el día 24 por lo que, como hay que avisar con un mes de antelación no le daremos de baja hasta junio”. “Oiga -le pregunto ya indignado- me bajo ya los pantalones o esperamos a que haya más gente? ¡¡Esto es indignante!! ¿Así que por la cara me cobran un mes más?”. “Son las políticas de la empresa -me contesta-. Si quiere puede poner una queja”. Comprendiendo que era una suerte que no fuera política de la empresa que le partieran a uno las piernas por darse de baja, pensé que dentro de lo malo era lo mejor. Así que opté por bajarme ya los pantalones: “Y digame, cual es mi número de contrato?”. La señorita, contenta por no tener que tomar nota de una queja, me contestó “012534532-KLR”. Y suspiré aliviado, llego a no preguntarlo y a ver como saco ese número. Tras darle las gracias colgué y me puse a meditar sobre el asunto: ya punto com no quiere que me vaya del apartamento. Me pone tanta traba para que no me vaya, pero no lo van a conseguir. Me terminaré yendo.

Aún tengo que dar de baja el teléfono, la domiciliación de la luz, cambiar las direcciones… Dios mío! Qué me deparará el futuro? Igual me piden un certificado de buena conducta del colegio o una declaración jurada de algún médico diciendo que estoy vacunado contra la Rubeola o algo así… Con tal de no darte de baja son capaces de pedir una foto en paños menores…[/font]







Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Gestionado con WordPress