Hoy he leido una frase en Chavalina (uno de mis blogs preferidos) que me ha dado que pensar. La frase es “Cuanto más interesante se vuelve tu vida, menos posteas”. Por lo visto ella la tomó de microsiervos, un blog de culto que siempre me ha dado mucha pereza leer.
El caso es que la frase es paradógica en sí misma. Ya que si tu vida es interesante ya tienes algo que escribir en el blog. Y precisamente cuando tienes algo que escribir es cuando no escribes. Es decir, uno se estruja la mente durante horas para sacar algo medianamente interesante para contar y cuando tiene algo realmente interesante es cuando no escribe. Y cuando no tiene nada que contar: “hala a escribir páginas y páginas!”. La verdad es que la idea no tiene sentido. Pero es cierta. Completamente cierta. Y para muestra un botón: Hoy estoy escribiendo. Y por qué escribo? Porque no tengo nada que hacer. Estoy en ese periodo de tiempo en que sabe uno que le van a caer marrones por todas partes pero en ese momento está tranquilo con una calma totalmente extraña. Esa calma que siempre precede a la tempestad. Y es en este momento cuando aprovecho para escribir. Es como el que a veces vemos que sale en las películas de miedo que se pone a escribir en el suelo con su sangre antes de morir… bueno… ahora que lo pienso no es igual. Nada igual!! Se ve que hoy estoy tétrico. Pero me refiero a que cuando uno sabe que le va a venir algo que no le apetece hacer se dedica a una hiperactividad frenética para evitar pensar en ello. Y en estos momentos estoy en una hiperactividad de dicho tipo.
Y no es que tenga razones para pensar que me va a caer ningún marrón (entiendase por marrón cantidad excesiva de trabajo repentinamente sobrevenido), pero la experiencia me ha enseñado a estar siempre preparado para dicha eventualidad. Tal vez no ocurra, pero si ocurre no quiero que me pille sin mi frase escrita en el suelo con mi sangre…
¡O con la de Chufa! Pobre Chufa! Los que la conoceis y la habeis visto con el pelo corto os habreis fijado en que tiene un bulto en el lomo del tamaño de medio puño. Pues bien, si os fijais ahora os dareis cuenta de que ha cambiado ese bulto por un costurón. la razón es, como ya habrán supuesto los más avispados, que le hemos operado dicha protuberancia. La razón es que estaba tomando un tamaño desproporcionado y la pobre ya no podía tumbarse patas arriba como tanto le gusta en verano. Así que la llevamos al veterinario para que se lo quitara. La pobre fue feliz porque siempre que va le dan un palo de esos comestibles (o al menos lo parecen viendo la cuenta que dan de ellos los perros, porque por el aspecto parece más bien una barrita de plutonio: verde, alargada y rugosa. Está bien! lo reconozco! Jamás he visto una barrita de plutonio. Pero el color de la comida esa que le dan a Chufa es de lo más extraño) sin saber que una vez dentro iban a quitarle un buen trozo de su piel y se iba a pasar hospitalizada un par de días.
Cuando fui a buscarla bien podía ser la perra de Jamie (¿se escribe así?) el que tan garbosamente maneja la sierra mecánica en la Matanza de Texas, o la de la familia Frankenstein. Tenía medio lomo cubierto por un costurón del que salían los hilos como si fueran pelos dorsales de algún tipo de mosca (una mosca de 45 Kg). Cuando me vió hizo saludos protocolarios, nada de lo que uno se esperaría después de pasarse 2 días sin verla. Un par de saltos y un paso firme y decidido hacia la puerta. Cuando le hice esperar, me estaban explicando el tratamiento, me miró como diciendo “No les escuches!! Yo lo hice y mira lo que me hicieron!!”.
Tras escuchar todo lo que había que hacer con la perra nos encaminamos a casa mientras pensaba en Kung-fa, una perra vagabunda que había en la urbanización donde viviamos en Torrelodones hace muchos años. El nombre se lo pusieron unos niños del barrio que inicialmente la llamaron Kung-Fu, pero pronto descubrieron que no era perro, sino perra por lo que le cambiaron el nombre al Kung-Fa. El paso del tiempo hizo que la llamaramos “Cunfa”. El caso es que esa perra vivió tropecientos años y creo que nunca visitó al veterinario. Mientras que a la pobre Chufa tengo que llevarla cada 3 días para que la revisen. ¿Estamos amariconando al reino animal o es que los veterinarios cobran cada vez que vamos?
El caso es que las tres primeras veces que fuimos a revisión conseguí medio despistar a la perra yendo por caminos distintos. Bien es cierto que la perra se mosqueaba y miraba hacia donde íbamos y hacia donde calculaba que estaba la consulta para comprobar si la deriva era suficiente como para no preocuparse. Como veía que no lo era pues claro, se preocupaba. Aun así iba bastante alegre hasta que entrábamos en la calle del veterinario. Entonces ya se ponía a temblar. Lo más preocupante fue ayer cuando fuí a quitarle los puntos. Apenas bajamos a Cibeles (la fuente de sus desdichas está detrás del Circulo de Bellas Artes. Para el que no sea de Madrid, diré que está como a 700 metros) ya se puso a temblar. Es curioso ver castañearle los dientes a una perra tan grande y mucho más curioso verlo a finales de Junio con el calor que hace.
La operación ha cambiado mucho su vida. Volvió totalmente traumatizada de la clínica. No quería comer la comida del cacharro. Pero si se lo dabas en la mano lo comía. Y lo comía con mordisquitos cortos. Se ve que allí le dieron medicación en la comida y lo descubrió. La muy tonta se moría de hambre y llegaba a la cocina llorando, mirando encima de las mesas a ver si podía pillar algo y cuando comprobaba que nada podía hacer llena de rabia comía algo de los piensos entre lloros. Hoy ya eso se ha superado y tarda 3 minutos en devorar su ración diaria de piensos. Yo creo que le vendría mejor hacer lo que venía haciendo hasta ahora que era comer poco a poco a lo largo del día. Pero allá ella, a sus 10 años no le voy a empezar a decir lo que tiene que hacer.
Mañana toca nueva revisión. A ver como llevo a la pobre perra para que no sepa dónde va. Igual le tapo los ojos… aunque ya bastante llama la atención con los costurones como para encima llevarla vendada. Cuando tenga que ir por la gran Via la llevaré, no sabeis lo que se aparta la gente cuando la ve.
6 personas superaron su miedo al qué dirán y pusieron un comentario:
No se me ocurre nada que decir
Debo tener una vida muy interesante ![]()
Estoy de acuerdo con eso de que cuanto más interesante es tu vida menos posteas. Y no es porque yo postee demasiado ya que nunca lo hago, ni tengo blog ni nada parecido. Pero sí que es cierto que cuantas más cosas tengo para hacer, sean interesantes o no, menos me dedico a navegar por internet, ya que la mayoría de las veces entro por puro aburrimiento. No se me ocurriría estar aquí comentando tu post si en vez de esto pudiese estar haciendo algo mejor… o al menos algo más interesante…
Respecto a lo que dices de tu perra, me hace gracia porque yo tuve una perra que ya murió hace unos años y recuerdo que cada vez que teníamos que llevarla a vacunar se ponía a temblar en cuanto se daba cuenta de que nos acercábamos a la clínica. Y eso que la vacuna era cada dos o tres años si no recuerdo mal. Estos bichos tienen más memoria de la que creemos.
Saludos!
Estoy totalmente de acuerdo contigo con esa frase, y lo digo por experiencia, empecé a escrbir un diario hace poco por puro aburrimiento.
Respecto a lo de tu perra, le pasa algo parecido al mío, una vez lo llevamos por avión en una casita de madera, a la cual nunca más volvió a acercarse. Ya nopuede dormir en ninguna casita por su estúpido miedo, a hora duerme fuera de su casita.
Hola, bonito blog!
Muy chulo tu blog, pero… que pasa? por qué ya no escribes?. He llegado tarde.
Hola, primero, te felicito por el blog. Y con respecto a este post, creo que yo tambien debo tener una vida muy intersante ![]()
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