22 Mar 2006

Buscad y Hallareis

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http://www.karlankas.net/blog/wp-images/casa.jpgHe de confesar que la vuelta a la vida escribiente es algo que -de forma totalmente ilógica- me llena de una ilusión enorme. Desde que me he levantado he estado pensando en lo que me apetecía volver a dar uso a este blog. Y he estado fantaseando sobre lo que diría o dejaría de decir desde esta pequeña banqueta sobre la que me subiré todos los días -espero- para decir tonterías. No he llegado a ninguna idea concreta, así que haré lo que siempre he hecho: ponerme a teclear para descubrir qué es lo que sale.

Puede que la adquisición más importante que hace una persona a lo largo de su vida -a parte de su primer par de pantalones vaqueros- es su primera casa. Es algo que todos nos pensamos muy mucho antes de hacerlo. Miramos, remiramos. Comparamos… visitamos inmobiliarias… si se compra con alguien se discute sobre la conveniencia de comprarla nueva o de segunda mano… en resumidas cuentas: se produce una odisea digna de ser contada.

La nuestra comienza una fría tarde de enero. Maribel y yo habíamos estado varias semanas discutiendo respecto a la conveniencia de empezar a buscar una casa. Tras llegar a un acuerdo decidimos comenzar a buscar. Compramos el segunda mano, un cuaderno tamaño octavilla y un rotulador rojo y empezamos la apasionante aventura. Quedamos en un VIPS (como no podía ser de otra forma) y nos pusimos a buscar nuestra futura casa.

Empezamos convencidos de que nuestra casa se encontraba escondida entre tanta letra de imprenta, sólo teníamos que buscar un poco. Al leer los anuncios pronto descubrimos una especie de lenguaje secreto que siempre tienen este tipo de anuncios. A continuación pongo algunos términos y su traducción al español corriente:
- Muy luminoso: interior
- Coqueto: pequeño
- Negociable: Precio desproporcionado puesto por persona con conciencia.
- Mejor ver: Precio desproporcionado puesto por persona sin escrúpulos.
- Para entrar a vivir: Lo pintó mi primo hace poco.
- Loft: Minúsculo y sin habitaciones.
- Muy tranquilo: Apartado de cualquier comercio.
- A 20 minutos del centro: A tomar viento de cualquier civilización.

Tras apuntar varios pasamos a la fase de las llamadas. Aquí todo puede pasar. El interlocutor puede ser cualquiera: desde una mujer casada hasta un mafioso con voz de ruso. Una vez me atendió una mujer que me contó la historia completa del piso desde que llegaron a vivir. Empezó diciéndome que cuando lo compraron el piso estaba fatal, que lo reformaron de arriba abajo ya que, según ella, estaba que daba pena verlo (lo cual me hizo cuestionarme porqué demonios lo habían comprado). Que el piso estaba muy bien, pero que lo vendían porque estaban esperando a su tercer hijo y no tenían sitio en la casa. Intenté felicitarla pero fue cuando menos imposible ya que la buena mujer había cogido carrerilla: “Esto del embarazo es cansadísimo, no sabes la suerte que tienes al ser hombre. Por las mañanas me encuentro fatal, tengo nauseas.. anda que llego a saber esto y no me quedo esperando porque menudo fastidio. Con los dos mayores no pasó nada de esto. Fueron embarazos buenísimos, bueno sobre todo el pequeño, la verdad es que el pequeño nunca me ha dado ningún problema: buen estudiante, deportista… y claro, no queremos cambiarnos de barrio. Es por eso que nos trasladamos aquí cerca. Ya tenemos el piso apalabrado. Es más grande y nos va a venir muy bien”. Me sentí tentado de colgar el teléfono, pero pensé que ni siquiera sabía el precio que pedía por la casa, por lo que decidí esperar un poco más. Cuando retomé la conversación ya estaba hablando de su hijo mayor: “Tenía que haber visto lo guapo que iba cuando hizo la primera comunión. Todo elegante vestido de Capitán de Navío. Porque mi hijo nada de ir de simple marinero! Si hubiese habido en la tienda le visto de Almirante, pero parece ser que no es de buen tono poner tanta graduación a un niño el día de su primera comunión…”. “Perdone que la interrumpa, señora” me atreví a decir yo “antes que nada la felicito por su estado -y antes de que dijera nada empalmé con el tema- por cierto ¿cuánto piden por el piso y cual es la distribución que tiene?”. La señora un tanto ofendida por no haber querido oír cómo su hijo cortó la tarta de la primera comunión con el sable que traía incluido el uniforme me contestó un precio creo que doce mil euros por encima de lo que había pensado pedir en el primer momento y me dijo muy deprisa que tenía: “doscuartos dosbaños unsalongrandeyluminoso y unacocinaconvitrocerámica”. Le dí las gracias y colgué el teléfono con la sensación de que hay gente que pone anuncios sólo para poder contar su vida.

La siguiente llamada llegué hasta a visitar la casa. Era una entrañable vivienda en el centro de Madrid, en un ático abuhardillado y de 80 metros cuadrados. Al llegar me encontré un espectáculo que me heló la sangre: podríamos decir que era un pasillo muy ancho compartimentado. Se entraba desde la pared derecha de lo que hemos llamado pasillo. Éste mediría unos 5 metros y tenía tabiques que iban separando las dependencias. En ese aspecto estaba bien. Lo peor fue el descubrir que la pared estaba abuhardillada desde la pared donde estaba la puerta de entrada hasta el suelo de la otra esquina, resultando que si dabas 3 pasos te dabas con la frente contra el techo. En el baño se podía estar de pie porque había una claraboya de 40 cm de lado justo enfrente del espejo. Para mirarte a ese espejo tenía uno que agacharse. La ducha era surrealista: uno tenía que sentarse para poder hacerlo y al salir de la ducha tenías que hacerlo agachado para no darte un coscorrón. Tenían armarios en las paredes, pero para llegar a los últimos había que reptar por el suelo. Realmente me costó disimular y el hombre se extrañó de que no le preguntara el precio después de chocarme 3 veces contra el techo. Encima el dueño quería venderme la casa diciendo que a ellos les gustaba mucho más las luces indirectas. ¡Toma! Como que no van a poder poner otras con estos techos!

Tras varios fracasos como los relatados y varios en los que ni nos atrevimos a entrar optamos por contratar los servicios de una agencia inmobiliaria. Pero eso será tema del próximo día…







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