Ayer tenía que haber sido un buen día: España jugaba octavos contra Francia y seguramente haría un buen partido. Además, por si eso fallaba, iba a firmar por fín la escritura de compraventa de la casa (bueno, y también la hipoteca). El caso es que tras un duro día de trabajo y de una opípara comida en casa de mi hermana Lourdes, fui a buscar a Maribel para presentarnos en la Notaría.
Una vez dentro saludé a la Oficial que había hecho todo el trabajo de redactar la escritura y le dí las gracias por ello, luego estuvimos hablando con Ruth, la representante de la inmobiliaria que nos enseñó un fajo de llaves que nos impresionó. Por lo menos había ahí 20 llaves. Ni San Pedro en sus mejores sueños pudo pensar ningún día en la posibilidad de tener tantas llaves para abrir las puertas del cielo. Ante nuestra sorpresa se sonrió y nos dijo que cada una abría una puerta. (more…)




