El pasado jueves fui a un concierto de Los Secretos. Es cierto, esta frase la podía haber dicho hace diez o veinte años sin que sonara tan extraño como suena ahora. Tal vez el motivo de esta extrañeza sea simplemente ese hecho, es decir, que hace 20 años pudiera haber dicho exactamente lo mismo. Y es que ya no somos ningunos chavales, ni los secretos ni yo. Y como yo, el 80 por ciento de los seguidores de dicho grupo. Como consecuencia de ello, el entorno elegido fue un tanto peculiar. El lugar es uno que siempre me ha recordado mi capacidad innata para quedarme colgado en determinadas circunstancias (yo y toda la chavalería), este sentimiento toma su base en alguna fiesta de fin de año que tuvimos a bien (por falta de imaginación) pasar entre sus cuatros paredes. Para mí es muy duro reconocer que el sitio en cuestión es el Palacio de Exposiciones de Madrid.
La verdad es que me extrañó bastante el emplazamiento cuando lo leí, pero tampoco me dediqué a imaginar cómo sería. Compré las entradas en Tik Tak Ticket, lugar de compra online cuya mejor virtud es el nombre ya que adolece de varias carencias que ocasionarán que nunca crezca su aceptación (al menos en ciertos círculos). Por lo pronto no funciona con Firefox. Defecto enorme si se pretende llegar a gente con cierta inteligencia en su forma de navegar (todo el mundo sabe que es bastante mejor, más rápido y reconoce mucho mejor los estándares que el navegador de la E azul). Enorme pero no el único, por lo pronto no permite elegir los asientos que se compran. Sólo se puede elegir la zona en la que te pondrán, lo cual es indignante, y más cuando te ocurre lo que nos ocurrió a nosotros. Por otra parte te cobran 3 euros por tramitarte la entrada. Esto es algo que no entiendo, tú te conectas, eliges el concierto, pagas con tarjeta, ocasionas un beneficio al organizador del evento y en vez de cobrarle a él le cobran al pobre que compra la entrada.
El caso es que una vez reservadas las entradas tenía que ir a buscarlas al carrefour. No penséis que esto es fácil. Primero tienes que encontrar el momento adecuado para acercarte a esos enormes centros que no tienen cabida en el centro de la ciudad, luego tienes que ir (porque claro, a veces puedes ir pero te da tal pereza…). En nuestro caso concreto fuimos al carrefour de la Moraleja que pillaba cerca de la casa que están a punto de darnos (qué nervios). El caso es que te las dan en la oficina de viajes de dicho centro. Ahí le dije a una señorita que había comprado un par de entradas pero no me acordaba de con qué tarjeta lo había hecho así que fuimos tratando una por una con todas las tarjetas que atesoro (cuando me preguntan por qué tengo tantas tarjetas voy una por una diciendo “Esta porque me gustaba el dibujito”, “esta porque era gratis”, “esta porque me daba dinero vips”, “esta porque pedro me ha lobotomizado”… total, que tengo mil quinientas treinta y cuatro tarjetas). El caso es que a la pobre mujer debió de pensar que tanto trajín con las tarjetas nos había dado cierto nivel de intimidad y me comentó “Estoy más cansadaa… y es que no he podido comer casi nada. ¡No sabes la de gente que viene por aquí!”. Tras oír esto se produjo en mi cabeza la duda que tantas veces se repite: ¿contesto?, ¿dejo que sea una reflexión personal?, ¿hago como si no lo oyera? Y es que es bastante difícil qué saber hacer en estos casos, ya que si contestas y era una reflexión personal la persona te mira como diciendo “Pero para qué demonios te metes en mi vida” eso o “No, te preocupes es que suelo hablar sola” o peor aún “No, si no hablaba con usted, sólo hablaba con Chucky, el que está a su derecha” (momento en el que miras para ratificar que a tu derecha no hay más que un cartel de cruceros por el mediterráneo a mitad de precio.
En esa ocasión me armé de valor y contesté. Dije algo así “Claro, es que estas fechas son muy malas”. Nada más soltarlo pensé en lo poco original que me estaba volviendo, pero a ella le bastó para soltar todo lo que tenía guardado en ese pequeño cuerpo. Empezó a decir que era un horror, que son pesadísimos todos, que sobre todo los jubilados que no tienen nada que hacer y preguntan mucho y compran poco o nada. Total, que cuando terminó de contarme sus desventuras laborales se me queda mirando con la típica expresión de “¿Qué va a ser?”. Al ver la cara de sorpresa que le puse se acordó enseguida “¡Ah! ¡Sí! ¡Las entradas!”. Empezó a teclear y por fin las sacó. Una vez en mi poder no pude por menos que decirle con una sonrisa de complicidad “Muchas gracias y salga hoy un poco antes para compensar lo que ha trabajado de más”. Aquello la puso como loca: “¡Uy! ¡¡Si pudiera!! En cuanto llegue a casa me ducho y me voy directa a la cama”. Tras oír esto decidí no decir nada más e irme. Tenía la sensación de que esta mujer me contaría cualquier intimidad solo con pincharla un poco. ¡Qué capacidad de verborrea!
Una vez con las entradas en la mano y mucho más tarde (un par de días después) nos dimos cuenta de que nuestras entradas no eran consecutivas, sino que estábamos sentados uno delante del otro. Como no podía ser de otra forma Maribel me culpó de ello. Como única defensa no pude por menos que decir que era por culpa del tik tak ticket este, argumento que no cuajó. No vuelvo a comprar entradas por este sistema, que luego me cuentan su vida las dependientas, mi novia me echa la bronca y encima tengo que ver el concierto solo.
Mañana continuo…
5 personas superaron su miedo al qué dirán y pusieron un comentario:
muy bueno lo de la dependienta, yo, si me mira mientras lo dicen, suelo sonreir del palo: pobrecillaaaa
xDDD
Yo tambien opino k es muy bueno, no solo lo de la dependienta si no k te vas al concierto de Los Secretos?? pero y eso?? Cuando es? bueno ya me contaras…
Ale a ser feliz y a pasar un buen martes…
Claro!
Como vosotras no habeis tenido que lidiar con ella…
En la Moraleja no hay ningún Carrefour, hay uno en Alcobendas. Si lo que quieres decir es que te han dado una casa en la Moraleja, comentarte que en la Moraleja no tenemos casas, tenemos chalets, y no los dan, los tienes que comprar. y no son baratos, precisamente.
Si tienes 1534 tarjetas, yo tengo una, solo una, y me permite hasta alquilar un helicóptero a las cuatro de la mañana si me da la gana. No es cuestión de cantidad. Es cuestión de calidad.
No ridiculizes a las personas que trabajan en Carrefour, o en cualquier sitio, se merecen el máximo de los respetos.
Si no te gusta el sistema de venta de entradas de tak tichet, pues tienes dos opciones o vas a la cola y sacas la entrada o te quedas en casa,(yo suelo quedarme en casa, o voy a la zona vips) Por cierto tengo grandes amigos que se dedican a la música, y con respecto a los tres euros, opinan lo mismo que tú.
En fin majete, que si vas o ya eres vecino mio, bienvenido a la urbanización.
Angel, tienes que estar encantado de conocerte, eh? ![]()
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