17 Sep 2006

Pa amb oli

Archivado en: (Tardarás en leerlo 1 minutos con 59 segundos)

http://www.karlankas.net/blog/wp-images/panamboli.jpgDesde pequeñito he oido hablar en mallorquín (que para el resto de los mortales no es más que el catalán hablado en las islas baleares pero que para un balear es una muestra de personalidad propia de la que no quiere verse privado) y toda mi vida he venido a veranear a Palma (de hecho ahora me encuentro aquí, chupando de la señal wifi de otro para escribir este sucedido), por lo que cuando quiero puedo poner el acento mallorquín y adoptar miméticamente al actitud del mallorquín más antiguo. Si me preguntais si sé hablar mallorquín os diré que de pequeño sólo aprendí lo justo para saludar a mis tíos, decir que estaba bien y poco más.

Esta mañana he intentado hacerme pasar por lugareño al ir a desayunar a Colmar, la cafetería que lleva debajo de casa toda la vida. En vez de pedir una rodaja de pan con tomate he pedido lo que sé desde pequeño que es eso: pa amb oli (literalmente es pan con aceite, pero siempre se le restriega tomate por encima). El caso es que al camarero se le han iluminado los ojos cuando lo ha oido, ha debido de pensar “hombre! alguien que parece de aquí!!”. Así que he adoptado la pose del lugareño para remarcar mi papel. Maribel ha sido mucho más práctica y ha pedido pan tostado con aceite y tomate. El hombre me ha preguntado como de pasada “el pa amb oli con jamón y queso, no?” como diciendo “como se prepara de toda la vida” así que por miedo a que el concepto de pa amb oli hubiese cambiado desde que lo pedí por última vez (allá por el año 1997) dije que sí. Maribel, perpleja por lo que acababa de oir me pregunta lo que yo ya me estaba preguntando: “¿con jamón y queso?” a lo que le contesto que sí, que debe de ser una forma propia del sitio en cuestión.

Tras unos minutos de tensa espera aparece el camarero con el plato de maribel con el pan tostado y con un pedazo de fuente con 3 rodajas de pan negro (ni siquiera pan payés) con tomate restregado y encima rodajas de queso y lonchas de jamón serrano. Al ver semejante plato intento comportarme de la manera más natural posible sin apenas conseguirlo. El resultado es que acabo hinchado por todo lo ingerido y con la sensación de haber sido engañado por mi condición de mallorquín postizo.

Lo que me enseña esta aventura es que no puedo comportarme como si fuera alguien que no soy y que la próxima vez debo ser tan práctico como Maribel. Aunque tarde más en explicarlo al menos tendré lo que realmente quiero: un desayuno andaluz del vips!
_______________________

Gracias a Xisco por la corrección!







Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Gestionado con WordPress