El vivir en el centro de Madrid tiene sus pros y sus contras. Como ventajas podemos decir que se dispone de todo: por mi casa pasan más de 20 líneas de autobuses distintas, tengo los más importantes museos a menos de 10 minutos andando, puedo irme de compras sin sacar el coche, el grandísimo parque del Retiro está a tres pasos del portal de casa… como ventajas no están nada mal, aunque si fuera sincero diría que no suelo visitar los museos salvo que acompañe a alguna visita, los medios de transporte público no los tomo desde que conocí a Astracán, odio ir de compras y el parque del Retiro es -para mí- como la carcel de Soto del Real: sé dónde está pero no tengo ninguna gana de ir para allá. Sin embargo son unas ventajas que ahí están y que dan mucho juego cuando estás con alguien que acabas de conocer y no tienes de nada sobre lo que hablar: “Sí, la verdad es que es una suerte vivir donde vivo. Tengo todo cerca…”.
Pero también tiene sus desventajas: todas las manifestaciones, absolutamente todas, pasan por delante de mi casa. Que los estudiantes se manifiestan, lo hacen por delante de mi casa. Que quieren reclamar la condición de cañada real de la calle de alcalá, pues lo hacen por dicha calle a la altura de mi casa, que los homosexuales se manifiestan reivindicando que dos hombres no son dos tornillos sino dos vasos (este símil creo que es un poco enrevesado), pues lo hacen en frente de casa, que es la cabalgata de reyes… no hace falta que lo diga, no? Es decir, toda muestra de sentimiento distinto a la indiferencia pasa por delante de esta casita en la que vivo.
Y es por eso que muchas veces, a pesar de tener el coche bien aparcado, me lleva el coche la grua. Esto de que se lleven el coche no está nada mal porque lo llevan a un parking techado que está al lado de mi casa (puedo ir andando) y no te cobran absolutamente nada, es casi casi un favor.
Pero no van a ser todo ventajas. Y no son todo ventajas porque aquí es donde entra en juego la Administración y, por tanto la temida burocracia.
En realidad yo me planteo que es una Ginkana, una especie de concurso de televisión en el que el premio es un coche. Es cierto que el coche es tuyo, pero creedme que conseguir que te lo devuelvan da la misma satisfacción que si te lo regalaran. Para empezar al llegar hay tres colas. Ya tenemos que decidir, es como el juego de los trileros pero en versión macro, ya que no son vasitos sino colas de gente y no es una bolita sino el funcionario adecuado. Al llegar me puse en la cola que creía más adecuada para mi fín y esperé a que atendieran a los 5 que había delante. Por fin llegó mi turno y comenté que por no sé que acto oficial mi coche había sido retirado de la calle donde estaba bien aparcado. Tras dar la matricula me piden el DNI, se lo doy y me piden la documentación del coche. Con cara de asombro les digo que la documentación del coche está en… ¡el coche! La mujer de detrás del cristal me mira sin reaccionar y me dice que entonces tendré que ir al coche a retirarla por lo que me invita a ir a la fila número 3.
Primer intento fallido. Voy a la hilera indicada y tras esperar a 4 personas me encuentro a un vigilante de seguridad de los importantes (se ve claramente que es de los importantes porque tiene un walki-talkie. Le comento lo sucedido y me pide la matricula del coche, se la doy y se pone a buscar en un cuaderno reglado dicha matrícula. Tras mirar en 4 hojas me pregunta “¿Lo retiraron esta tarde?” a lo que contesto “Más bien por la mañana, aunque realmente no lo sé porque estaba trabajando”. Vuelve a mirar taciturno con una expresión que parecía querer decir “Mira que si no está aquí no podemos hacer nada…” tras una segunda ojeada me mira con gravedad y me pregunta el modelo de coche, se lo doy y ya por fín lo encuentra en un punto por el que ha pasado las tres veces. A modo de excusa me dice “Es que lo retiraron a las 9:30 de la mañana” (”Claro -pensé yo- esa hora para los funcionarios es noche cerrada, a saber a qué hora entran”). Asentí y me dijo que me esperara en una cola que no había visto al lado de una puerta mientras hablaba por el intercomunicador refiriéndose a mí y a mi magnífico vehículo. Esa cola era rápida, tras 2 personas logré entrar en el parking, ahí otro vigilante me acompañó hasta mi pobrecito cerato que estaba muerto de miedo, tenía la antena de la radio totalmente abatida y una mirada asustada en los faros delanteros (en los faros traseros tenía la mirada perdida, no sé por qué). Tras intentar calmarlo dando unos golpecitos en el cristal del copiloto (no lo acaricié porque lo tengo sucísimo) entré en él y retiré los documentos que me pidió la primera funcionaria. Me encaminé a la puerta por la que había entrado en el parking y volví a la cola primera a la que había ido. Volví a explicarlo, le dí mi DNI y los papeles de mi coche, apuntó unas cosas en el ordenador, imprimió un par de papeles y me preguntó “Es usted Carlos de Sagarra, verdad?” a lo que le contesto por lo bajo “Si lo sé no le enseño mi DNI”, al oirme murmurar me preguntó y le contesté ya en alto que sí. Me hace firmar un papel, me da otro y me manda a la cola del hombre con el walki-talkie (ya me sentía totalmente en el papel de un concursante de la tele: “Corra con el papel y si su número coincide con el que tiene el hombre del bigote habrá ganado un magnífico coche!!!”). Llegué a él, le dí el papel, lo miró con cara circunspecta, me lo devolvió y me dijo “debe firmarlo”. Lo hago, se lo doy y me vuelve a mandar a la fila de la puerta.
Mientras espero mi turno veo el caso de una pobre señora de mediana edad que estaba pasando por algo parecido a lo que pasaba yo pero con mucha peor suerte. Por lo visto su coche había sido retirado por el mismo motivo que el mío: Estaba bien aparcado pero había algún evento que obligaba a que la grúa retirara su coche. Al llamar al ayuntamiento le dijeron que su coche se encontraba allí, fue a buscarlo con su dni y dentro recogió la documentación del coche. Al mostrárselo a la funcionaria impasible, ésta le dijo que el coche no estaba a su nombre. La dueña del coche contestó que lo estaba a nombre de su marido. La eterna funcionaria le pidió la póliza del seguro del coche, se lo sacó pero no sirvió de nada porque el seguro también estaba a nombre de su marido. La señora desesperada pregunta qué tiene que hacer para llevarse el coche a lo que le contestan que debe ir su marido a retirarlo. La mujer indignada empieza a gritar que su coche estaba bien aparcado, que le estaban haciendo perder mucho tiempo y que su marido llevaba 3 meses muerto, que cómo iba a ir hasta allá. Yo me sorprendí, el señor que estaba delante de mí se sorprendió aún más, hasta el vigilante del intercomunicador levantó una ceja ante la situación de la pobre mujer, pero… ¿creéis que la funcionaria siquiera perdió el habla una décima de segundo? Naaada, la miró y le dijo “Pues entonces tendrá que traerme una partida de defunción de su marido”. La mujer estaba ya fuera de sí y agradecí que llegara ya mi turno para retirar mi coche. Ya que temía que la señora explotara de ira allí mismo y nos manchara a todos con sus jugos gástricos. Me compadecí de la pobre señora que tuvo la mala suerte de aparcar el coche en un sitio no prohibido y salí a buscar a Cerato. Me monté en él con la ilusión de haberlo ganado en un concurso de la televisión en el que -como ya hemos visto- no todos ganan…
11 personas superaron su miedo al qué dirán y pusieron un comentario:
Suerte que fuiste rápido a recogerlo, si tardas mucho te lo pueden sacrificar ![]()
Imaginate! Llegan donde el pobre coche y le tapan el tubo de escape hasta que muere asfixiado… es terrible!!:neutral:
Carlos, cada día escribes mejor. Te veo el jueves. Besos
hola Carlos, cuanto tiempo!!! espero te vaya todo bien. Acerca de tu post, es desquiciante todo papeleo, sea cual sea el estamento con el que tratemos.
No te quejes, Carlos, que has dado con una funcionaria amable. Si llego a ser yo, llamo a Grissom, para que coteje las huellas digitales del volante con las tuyas. ![]()
No se de que te quejas , las normas son para todos y la funcionaria está puesta ahí para que se cumplan y seguro que está hasta el gorro de hacer lo mismo día tras día y de aguantar malos modales de personas que no se lo toman tan bien como tú.
Ahora no es como hace 50 años cuando esto mismo le pasaba a un señorito y solo con decir soy hijo de tál y ahora mismo quiero esto y esto , o ¡¡ nó sabe usted con quien está hablando!!. ¿TE SUENA? seguro que sí.
Saludos!
Es interesante pensar que cada pequeño suceso de nuestras vidas se puede convertir en una historia.
Geovanni Papini decía que la vida de cada persona podría ser un libro… y creo que así es, pero pocas personas en el mundo pueden transmitir de manera creativa, éstas que parecen insignificantes experiencias de la vida, en entretenidas historias…
Sigue adelante, en mi insignificante opinión, tú vas por buen camino!
Ah por cierto, cualquiera que te busque sólo tendrá que gritar, a tres pasos del parque del Retiro, tu nombre. Ya todos tenemos tu dirección en caso de que queramos hacerte una visita ![]()
A esto quiero agregar… que las descripciones que haces me parecen muy interesantes y precisas!
Buen día!
hmmm no sé por qué sale en el anterior comentario que escribí y supongo saldrá en este también “María Cristina Martínez (MÉXICO)”
Saludos desde mi asombroso país ECUADOR!
Y Gracias por comentar en mi blog.
Hola lamento mucho tu situacion ya veo que no solo en mi pais ocurren esos actos de los burocratas.. Pero me alegra que Cerato haya salido con bien.. Espero que lo hayas lavado..
Mis saludos desde Honduras..
Veo que en Madrid también pasan cosas tan asombrosas como en Barcelona. Santa paciencia!!! ![]()
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