Acerco mis manos temblorosas al teclado para juntar las fuerzas necesarias para relatar lo que cualquier otro propietario se hubiese negado a aceptar. Intento descifrar información de esta maraña de sentimientos y de ira que invaden cada rincón de mi cabeza, para que logreis saber cómo me siento… como se siente. Y es que la victima de lo que voy a pasar a contar no es otro más que nuestro querido y nunca suficientemente enaltecido, astracán.
Todo ocurrió al medio día del sábado. Me había llamado Lourdes para invitarme a almorzar con ellos y mi madre en la cafetería de moda… sabeis cual, no? Eso es! El VIPS. Llegué un poco tarde y aparqué al siempre glorioso en la calle Marqués del Duero. Calle insigne, nada acomplejada a pesar de su escasa longitud, en la que se encuentra el Palacio de Linares y, lo que es mejor, a la vuelta de la esquina del VIPS donde habíamos quedado. (more…)




